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De la Nubia a La Plata. El improbable viaje de Abraham Rosenvasser.

El egiptólogo argentino Abraham Rosenvasser (1896 – 1983), en plena tarea exhuma un jeroglífico tallado sobre la piedra caliza. Fotografía: Gentileza Elsa Rosenvasser Feher.



El doctor Hatim Elnour, gerente general de Antigüedades y Museos de Sudán, en plena filmación, en el Museo de Jartum, Sudán. Fotografía gentileza Ricardo Preve.



En la sala Aksha del Museo de La Plata. El equipo de filmación registra imágenes. Fotografía gentileza Ricardo Preve.



Por Don Hilario

Podría pensarse que este documental es el último logro del egiptólogo Abraham Rosenvasser (1896 – 1983), jefe de la expedición franco-argentina que entre 1961 y 1963 llevó a cabo una singular misión de rescate de las ruinas egipcias en el norte de Sudán, antes que fueran cubiertas por las aguas de la represa de Asuán, Egipto. Pero también es justo reconocer el mérito del documentalista Ricardo Preve, quien fue capaz de crear una obra que cautiva al espectador transmitiendo un mensaje humano y científico.



¿Argentinos en el norte de África y expertos en aquella civilización egipcia que aún hoy nos sorprende con sus restos monumentales y con nuevos hallazgos, preservados en las arenas de un inmenso desierto? Si, los hubo y en la actualidad también. El mérito del guionista y director fue haber dado con esa información para construir un relato sólido y atractivo, y sin resignar veracidad.


HILARIO: ¿Cuándo descubrió esta historia?


RICARDO PREVE: Estaba en Sudán, en el año 2018, filmando otro documental, “Volviendo a casa”, referido a un soldado italiano de la Segunda Guerra Mundial que murió en una isla desierta del Mar Rojo, donde fue sepultado mientras que, en su tierra natal, la madre lo esperó hasta el último de sus días. Setenta años más tarde, ubicados sus restos, retornaron a su lugar en el mundo. En contacto con arqueólogos y antropólogos, ellos me mencionaron la misión franco-argentina. Pero como hay muchas variaciones idiomáticas en Sudán, en principio pensé que se trataba de una misión francesa y argelina. Todos sabemos que Argel fue una colonia francesa y pensé, se habrán asociado. Pero cuando en una locación identifiqué una vieja fotografía que señalaba “en la misión franco-argentina”, comprendí que los expertos locales estaban en lo cierto, y que yo ignoraba todo sobre aquel episodio que ellos tan bien conocían.


Con algunas búsquedas en Internet supe que entre los años 1961 y 1963, a pedido de la UNESCO, arqueólogos argentinos trabajaron en el rescate de un templo egipcio localizado en Aksha, a escasos veinte kilómetros de Uadi Halfa, en la antigua Nubia, bien al norte de la actual Sudán. Y ya interesado en esa historia, hice contacto con la hija del jefe de la misión, Elsa Rosenvasser Feher, una física radicada en Estados Unidos que se entusiasmó con la idea y nos financió el proyecto.


H: Usted lleva más de dos décadas filmando documentales en distintos sitios del mundo; la historia de Abraham Rosenvasser lo habrá atrapado desde un primer momento. Pero nos gustaría saber cómo se inició en este mundo del cine.


P: De un modo impensado. Soy otro argentino transformado por la crisis del 2001. Mi formación no tiene nada que ver con esta actividad, soy ingeniero agrónomo especializado en ingeniería forestal y en esos años era el presidente de una compañía norteamericana que frente a la situación argentina decidió vender y retirarse del país. Poco después y estando sin saber qué hacer, recuerdo que el cineasta Fernando Spiner, un amigo, me invitó a tomar un café y me propuso que lo acompañara con la producción de su futura obra, “Adiós, querida Luna”. Comenzaba a transitar así el cambio más importante de mi vida, creo. Sin haber estudiado cine, inseguro, y sin proyectos de vida, me lancé a esa aventura y acá estoy. En el camino he tenido una suerte increíble; me instalé en Charlottesville, un pequeño pueblo de Virginia (USA), ubicado a dos horas de auto de Washington y allí vivían varios productores de la National Geographic, con quienes me vinculé incorporándome al equipo de producción como “fixer”, que es el responsable de resolver todos los problemas locales, en mi caso, en Argentina y Uruguay.


Trabajé con productores que tenían las paredes de sus oficinas cubiertas de premios Emmy, y fui aprendiendo sobre la marcha. En el documental “Niños momia. Sacrificados en Salta” -también de la National Geographic Television-, fui coproductor y disfruté con su éxito, ya que estuvo entre el primero y el segundo lugar entre los programas más vistos de la señal. Después, fui director de “Los fantasmas de Machu Pichu” en una co-producción con la RAI y la National Geographic Television; filmé la parte argentina de “Los gemelos de Mengele” (que también se filmó en Brasil) y me incorporé a la Nat Geo Kids con la serie infantil “Aventura mundial”.


H: Y al fin llegó su productora independiente. Ha trabajado en numerosos proyectos vinculados a temas de salud.


P: Sí, desde un principio me involucré en el tema del Mal de Chagas, una enfermedad que es endémica en nuestro país, y de particular relevancia en Salta, provincia en donde pasé mucho tiempo de chico. Descubrí que un amigo de la infancia estaba enfermo con Chagas, y me pareció particularmente importante tratar de exponer un problema de salud que es difícil de ver, y de mostrar en el lenguaje cinematográfico, porque el Chagas raramente tiene manifestaciones que sean visibles. Por eso mi primer documental se llamó "Chagas / Un Mal Escondido". Luego colaboré con Médicos Sin Fronteras en otros proyectos cinematográficos de salud, por ejemplo, acerca del SIDA pediátrico en Kenia. Y, finalmente, me llamaron de la televisión qatarí (Al Jazeera English) para revisitar el tema del Chagas con un documental ("Chagas / Un Asesino Silencioso") que tuvo el patrocinio de Leo Messi. 


De La Plata a Sudán


Ya con un importante bagaje de realizaciones y logros -ha obtenido numerosos premios en festivales internacionales-, Preve se lanzó tras una nueva aventura desandando los pasos del egiptólogo argentino Abraham Rosenvasser, y llegó la pandemia del Covid 19. Pero contra viento y marea logró cumplir con el plan trazado; incorporó viejas filmaciones, entrevistó en Estados Unidos a la hija de Rosenvasser y en Argentina, a su discípula Perla Fuscaldo, renombrada egiptóloga. Aquí también visitó los campos de Carlos Casares -lugar de nacimiento del protagonista de la historia- y recorrió las salas del Museo de Ciencias Naturales de La Plata, donde finalmente se instalaron los restos donados por Sudán luego del rescate llevado a cabo por la misión franco-argentina.


El director del filme De la Nubia a La Plata en los depósitos del museo bonaerense. Fotografía: Gentileza Ricardo Preve.



Un auténtico gaucho judío -sus padres llegaron desde la actual Ucrania-, Rosenvasser marchaba cada mañana a la escuela junto a sus tres hermanos, montados en un caballo, a pelo... Con veintiún años se recibió de profesor de Historia y al año siguiente, de abogado, ya que cursó las dos carreras en simultáneo. “Intercambiaba correspondencia en alemán, francés, inglés, italiano... -recuerda su hija, indicando su facilidad para aprender idiomas de forma autodidacta- y del mismo modo estudió e interpretó los jeroglíficos”. En 1934 descifró un jeroglífico que se encontraba en el Museo Nacional de Historia Natural Bernardino Rivadavia, de Buenos Aires. Descubrió en el texto las aventuras de un viajero, Sinuhe, un personaje protagonista de esas historias que cautivaban a los egipcios. Su ensayo fue publicado en una revista especializada y así ingresó en el radar de los egiptólogos europeos.


Años más tarde, cuando Egipto decidió levantar la presa de Asuán sobre el río Nilo, una enorme obra que inundaría importantes tesoros arqueológicos, la UNESCO lanzó una campaña de protección buscando el apoyo de la comunidad internacional y allí estuvo Rosenvasser que por entonces trabajaba en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata, y en el Conicet. Le propuso al profesor Vercoutter, un destacado egiptólogo francés, organizar una misión franco-argentina, con el experto europeo como líder; lo recuerda su hija en el documental, quien participó en la primera de las tres campañas, la realizada en 1961. Aquel equipo binacional de científicos obtuvo por parte del gobierno de Sudán la concesión de un asentamiento donde se encontraba el templo de Aksha, de la época de Ramsés II (1279 – 1213 antes de Cristo), en el esplendor de la civilización egipcia. Y allí trabajaron los argentinos, Rosenvasser aprendió el árabe, todo el grupo disfrutaba de una relación muy amena y cada domingo intercambiaban visitas con las otras misiones internacionales. Sin embargo, al año siguiente algo sucedió y los franceses se retiraron; fue entonces que el egiptólogo nacido en la colonia judía de Carlos Casares buscó reemplazar a los galos y entre los argentinos que viajaron lo hizo uno de los grandes arqueólogos, Alberto Rex González (1918 – 2012), quien en otro hallazgo del documental, relata en una vieja filmación aquella experiencia formativa en su vida, orgulloso de haber salvado esos testimonios que se hallaban en una zona que después quedó cubierta -lo expresa- bajo ciento treinta metros de agua.


Fotografía vintage. Salen a la luz los muros. Templo de Aksha. Fotografía: Gentileza Elsa Rosenvasser Feher.



Fueron dos campañas sin los franceses, en 1962 y 1963, con muy buenos resultados; se descubrió el camino desde el templo al Nilo y se ubicaron los muros, sacando a la luz todo el asentamiento. Los testimonios arqueológicos más representativos fueron trasladados al Museo de Jartum y por un acuerdo con el gobierno sudanés, Francia y Argentina retiraron una representativa cantidad de piezas. A nuestro país llegaron treinta cajones que permanecieron diez años estibados en un sótano de Buenos Aires - ¡oh, Argentina! - hasta que fueron trasladados a la ciudad de La Plata, en cuyo Museo dependiente de la Universidad Nacional se logró acondicionar un espacio donde el propio Rosenvasser con sus alumnos montó aquellos tesoros por primera vez para su exhibición.


Ricardo Preve nos cuenta que en América del Sur sólo había otra institución con obras egipcias afines en su jerarquía a las reunidas en Argentina. “Estaban en el Museo Nacional de Brasil, aquel que en 2018 fue destruido por el incendio. Ahora sólo quedan las del Museo de La Plata. Y con las gestiones realizadas por Elsa Rosenvasser se obtuvieron fondos para hacer un nuevo montaje, con otra perspectiva; labor que se realizara entre 2006 y 2013. Es muy emocionante ver hoy en esas salas los restos que se encontraban en Sudán. Nosotros usamos material fílmico levantado en aquel país del norte de África cuando trabajamos en el rodaje de «Volviendo a casa» y filmamos entre agosto y septiembre de 2021 con una segunda unidad de sudaneses, la entrevista realizada al doctor Hatim Elnour, el gerente general de Antigüedades y Museos de Sudán, entrevista que se grabó en el Museo de Jartum, donde se encuentran los muros trasladados desde el emplazamiento original del templo de Aksha”.


Hatim Elnour en la entrevista. El especialista sudanés rememora su primer encuentro con los testimonios del templo de Aksha. Fotografía: Gentileza Ricardo Preve.



En la película, el arqueólogo sudanés recuerda su primera experiencia frente a los testimonios salvados de la destrucción, cuando siendo un niño visitó el museo con su escuela. Ya en su rol de científico, afirma: “Los significados se revelan a través del proceso de estudiar estos restos... interrogar a la materia muda. Incluso una pieza de cerámica rota puede valer para mí, más que su peso en oro, porque no busco el valor material, sino que busco el valor histórico que puedo extraer”. Y en referencia a Rosenvasser, feliz de trabajar con los vestigios salvados por la misión franco-argentina, destaca la trascendencia del especialista argentino al “poner su sello en devolverle la vida al templo”. En los jeroglíficos tallados sobre la piedra caliza se documenta la visita de Ramsés II a la región, por entonces la frontera sur de sus dominios.


Efectivamente, en Sudán, la antigua Nubia, y en Argentina, el templo recuperó su vida. En el Museo de La Plata sus restos son un maravilloso testimonio de la gloria del imperio egipcio; el mayor de ellos pesa 1200 kilogramos. La monumentalidad de aquellos vestigios queda expuesta frente a la cámara dirigida por Preve y bajo la guía de las especialistas locales Perla Fuscaldo, Silvia Ametrano y María Marta Reca, que hablan orgullosas recordando situaciones y presentando las estelas y pórticos exhibidos en la Sala Aksha.


H: “De la Nubia a La Plata” inicia ahora su recorrido por festivales internacionales. ¿Qué espera de esta nueva realización, Ricardo, y cuándo la podrá disfrutar el público?


R: Con respecto a las expectativas en los festivales internacionales, solo aspiro a poder mostrar al resto del mundo la obra que hizo Rosenvasser. Creo que su labor, y los resultados que consiguió, son algo de lo que podemos estar orgullosos todos los argentinos. Para principios del 2023 están planificadas unas proyecciones en el Museo de La Plata, y esperamos que, hacia esa misma fecha la película encuentre espacio en algunos cines argentinos. 



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