Artesanía o arte

Emiliano Celiz, Armonía imperfecta V, 33 cm de alto. Fotografía: Gentileza del autor.



Emiliano Celiz, Pellines con muérdago, 33 cm de alto. 2022. Los pellines, árboles nativos que crecen en la zona del Parque Nacional Lanín, rodean el taller de Emiliano. Fotografía: Gentileza del autor.



Emiliano Celiz, Armonía imperfecta, 35 cm de alto. 2024. Fotografía: Gentileza del autor.



Emiliano Celiz, Opposite-Attractive, 29 cm de alto. 2023. Fotografía: Gentileza del autor.



Emiliano Celiz


Nacido en 1965 en Córdoba, Argentina, en 1989 inició su formación básica como artesano en metales. Desde 2003 lo encontramos instalado en San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina.


De formación autodidacta, desarrolló su carrera en dos etapas; en la primera, creó piezas tradicionales en el marco de la platería criolla por alrededor de 20 años. En la segunda, ya afincado con su familia en la Patagonia, comienza una producción más personal y artística, marcada por la experiencia de la forja y el modelado en frío. 


Cada obra creada en este andar por el arte con metales nace con la intención de expresar su relación y experiencias con el paisaje y la naturaleza. Esa es su búsqueda, diseñar como parte del entorno natural y humano. Ha realizado muestras individuales en la sede neuquina del Museo Nacional de Bellas Artes, y en Buenos Aires, en el Museo de Arte Popular José Hernández y en el Museo Nacional de Arte Decorativo. A nivel internacional su firma ha sido visualizada en los más altos circuitos del arte, siendo uno de los pocos argentinos que ha mostrado sus obras en TEFAF.


Las creaciones de Celiz se exhiben en cinco galerías internacionales, en Bruselas, Hamburgo, Nueva York, Bariloche y San Martín de los Andes.


Por Emiliano Celiz *

En el año 2015 el Museo Nacional de Arte Decorativo [MNAD] ubicado en la ciudad de Buenos Aires y dirigido por el arquitecto Alberto Bellucci, me convocó a exponer un tipo de obra que yo venía haciendo desde hacía unos cinco o seis años. Lo hizo con estas palabras: «Tenemos que mostrar este trabajo».

 

Se trataba de jarrones y otros recipientes de buen tamaño. La exposición, curada por Hugo Pontoriero -actual director de la institución-, fue muy bien recibida por el público e instaló en la opinión de los visitantes un debate que, debo reconocerlo, me sorprendió: ¿artesanía o arte? era el dilema.

 

Poco antes de aquella muestra la periodista barilochense Ángeles Smart me había realizado una entrevista cuyo título llevaba mi nombre y debajo, la indicación orfebre y artista. Nunca me habían llamado artista. ¿Qué había cambiado?

 

También por aquellos tiempos Ana María Cousillas en el final de una muestra de mi obra en el Museo de Arte Popular José Hernández [MAP], dependiente de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, decidió adquirir una de mis obras y me dijo: «quiero incorporar la primera obra de platería contemporánea en la colección del museo».

 

Antes de esta etapa, yo había mantenido una producción de más de 20 años dentro del estilo criollo tradicional argentino; y fue notable que cuando comencé a diseñar de una forma más libre y personal, las nuevas obras generaron un rico debate.

 

Para el catálogo de la exposición celebrada en el MNAD Roberto Vega escribió:

«En el ADN de toda artesanía el oficio es determinante, al punto que ella no es posible sin él. Pero no basta con el dominio de la técnica; también se requiere un profundo saber sobre la cultura que la gesta y contiene [...]


Esta matriz cultural es la que "recibe" a cada artesano contemporáneo con sus cánones y manifestaciones predeterminadas. Está en él, crecer en la comodidad de tales patrones estéticos, o soltar amarras y navegar por aguas desconocidas, tal como lo hizo Emiliano [...]


El desafío de la nueva artesanía consiste en diseñar aquellas expresiones innovadoras que vinculen a cada creador con su tiempo y entorno.


Los Céliz contienen secretos atesorados en la naturaleza patagónica y en la alquimia del oficio, y además, descubren en sus formas innovadoras el cambio que nos identifica.


Allí está el mérito de Emiliano Céliz en estas creaciones únicas. Bellos, sus jarrones trascienden las formas clásicas y atesoran aquellos secretos que en armonía con su entorno, se nos permite descubrir en proporciones, huellas, sensaciones [...]


¿Arte o artesanías? ¿Concepto u oficio? ¿Función o mero placer? En la mirada de cada uno subyace la respuesta. Y no será la definitiva, ni la única.»

 

A partir de estos generosos conceptos sobre mi obra, advertí que había un cambio que la identificaba.

 

Volcar lo artístico dentro de la noble artesanía mediante el diseño y la producción en armonía con el entorno y el tiempo, cambió para siempre mi experiencia como artesano y me abrió las puertas a un libre ejercicio de la creatividad y la imaginación. Creo que lo mismo hicieron otros con anterioridad, entre ellos el gran maestro orfebre Dámaso Arce.

 

De hecho, artesanía y arte no están separados 

 

Podríamos decir que la artesanía es una forma de producción que permite la elaboración de objetos de gran calidad, los que en general representan identidades culturales, idiosincrasias, modismos y estilos regionales.

 

¿Pero qué pasa cuando un artesano descubre la necesidad de hacer que su diseño sea más acorde a su propia experiencia personal en su tiempo y lugar? ¿Qué pasa cuando ese diseño introduce elementos y un nuevo lenguaje, y además plantea por la sola producción de esa obra una posible innovación?

 

¿Acaso se aleja de la tradición? ¿O cabría pensar que esa nueva obra puede resultar un valioso aporte a la tradición de una muy rica artesanía?

 

Detalle de la obra Pellines con muérdago. Autor: Emiliano Celiz. 


En estos años la artesanía de excelencia ha llegado impensadamente a los espacios consagratorios en el mundo del arte; en el 2022 Cecilia Alemani, curadora de la 59ª Bienal de Venecia, seleccionó la obra del ceramista tucumano Gabriel Chaile para la muestra central.  ¿Artesano o artista? A mi entender, artesano y artista creador de una obra artesanal con valor artístico. Y Chaile no ha detenido su carrera internacional desde entonces.

 

Me atrevo a pensar que en ocasiones cometemos el error de querer separar, arte, artesanía, diseño, etc. Tal vez lo más importante de esto sea salvaguardar en primera instancia y luego permitir que haya expresiones personales lo más libres posibles, que enriquezcan todas las artesanías. Y entender que eso jamás va a ser en detrimento de nuestras raíces y de nuestras tradiciones.

 

Por el contrario, el incentivo a que se expresen valores contemporáneos y personales da fuerza y vigor a las artesanías, llevándolas a la diversidad, y por lo tanto a ocupar una variedad de nichos y ambientes a los que hoy no llegan.

 

Justamente, en mi opinión, la fuerza de nuestro estilo tradicional criollo fue generado por el encuentro y amalgamiento de diversas vertientes culturales, ¿y qué sucede cuando estas confluyen?  Se convierten en un río, ahora de mayor fuerza y caudal.

 

Hoy, la buena artesanía, goza de la cualidad de brindar al que la posee una sensación de comodidad y valor, relacionada a lo bueno, lo deseable, lo noble, lo que tiene buen gusto… Expresa la calidad, lo que permanece y lo que tiene conexión directa con lo realizado con atención personal. Además, en las piezas de estilo hay elementos simbólicos que se relacionan con la identidad.

 

La artesanía despierta emociones relacionadas a qué micro y macro mundo queremos que nos rodee. Esa es la base del diseño de interiores.

 

Decoración viene de decoro -decorum, en latín- que quiere decir «lo adecuado» o «lo conveniente». Y significa tratar al lugar donde vivimos con la dignidad que nos corresponde a los que habitamos allí. Está ligada al buen vivir, al amor propio, a lo identitario, y nos relaciona con los demás desde un diálogo simbólico muchas veces más importante que las palabras. Necesitamos crear la escenografía en el sitio que habitamos.

 

El mundo está ávido de estas sensaciones, porque sobre todo hoy, debemos contrastar con la vida artificial a la que estamos sometidos.

 

Es un tiempo de oportunidad para lo artesanal

 

Los encuentros entre arte y artesanía son necesarios para la evolución de ambas. Y para hablar del arte, mejor un ejemplo: imaginemos un teatro y un escenario al cual sube un pianista, que interpreta UNA OBRA propia o de otro autor; y la gente lo escucha cautivada por lo que sucede a través del sonido, siente que algo acontece en su interior.

 

¿Dónde está la manifestación artística? ¿Dónde sucede el arte? ¿En el teatro, en el escenario, en el pianista, en el instrumento, en la partitura, en el público oyente? Está en el todo, el arte lo atraviesa. Esa es su esencia; el arte es una experiencia.

 

Veamos otro ejemplo: hay una exposición de cerámica, o platería, o textiles… La gente ingresa a verla y las piezas les generan admiración, emociones, ideas… Ahora detenidos en una expresión material, ¿dónde está el arte? ¿Solo en las piezas, o en la forma de exponerlas, en su curaduría, o quizás en el catálogo?  Está en el todo, y las obras son el nexo entre todos los que participan de la experiencia.

 

La experiencia artística NO ES LA OBRA EN SÍ MISMA, sino, un diálogo, una configuración social y humana donde cada quien es atravesado por el arte. Y la obra, ahora sí, es el punto de contacto entre todos.

 

Los antiguos griegos decían que cuando alguien estaba en cierta frecuencia receptiva [se podría decir inspirado] las musas bajaban y le hablaban al oído y ahí se producía la obra de arte. Después, alguien se acercaba a esa obra de arte y tenía que ponerse en esa misma frecuencia receptiva para percibir el mensaje, la idea, la emoción, etc.

 

En comparación con la artesanía, se podría decir que el arte está más relacionado al aspecto existencial, una exploración sobre la existencia. Es un tipo de mirada, una forma de pensar, de expresarse, también un medio para descubrirse a sí mismo, para integrar lo que está más allá de lo racional y lo concreto.

 

Lo expresamos, artesanía y arte no están separados por naturaleza, pueden ser parte de lo mismo, y potenciarse mutuamente.

 

Esto se observa con claridad en las colecciones de platería, textiles, cerámicas, etc., las piezas que han permanecido son las que tienen valor artístico.

 

Tema aparte, no hay que confundir oficio con estilo. El estilo en el momento que uno lo elige es como un territorio con sus límites, y es un territorio que se puede recorrer, y se transita con el oficio.

 

La experiencia de recorrerlo da conocimiento y permite arribar a otras observaciones y en ocasiones, a los límites propios del estilo y también del oficio, en esa situación pueden suceder encuentros con otras vidas, otros artífices y otros oficios; y el traspasar esos límites e integrar tales encuentros puede acercar nuevas fuerzas y abrir mayores posibilidades expresivas.

 

A eso se le llama INNOVACIÓN, dicho desde la biología, lo que no evoluciona, no permanece. 


* Especial para Hilario. Artes Letras Oficios


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