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    ARTES, LETRAS & OFICIOS






    Arte. Pintura Latinoamericana Siglos XVIII al XXI
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    Paisaje con figuras.

    1. Medardo Pantoja (Tilcara, 1906-1976)

    Paisaje con figuras.
    1963.
     
    Óleo sobre hardboard  firmado  y fechado. Lo mismo detrás, con notas del autor. Medidas: 50,5 x 73,5 cm.

    La composición nos muestra un caserío entre los cerros y en un primer plano, dos coyas transportando  leños y otras mercancías, en plena faena. Más allá un grupo de mujeres da la sensación de esperarlos. La potencia de sus colores recrea una atmósfera de tinte americanista, con el azul del cielo interrumpido por unas nubes blancas, serenas, en tanto los individuos sin rostros expresan la identidad colectiva del pueblo andino. Pantoja supo abordar la temática social con compromiso político.

    El maestro Medardo  Pantoja estudió en Rosario y se perfeccionó en la Mutualidad Popular de Estudiantes y Artistas Plásticos de aquella ciudad —lo hizo junto a Antonio Berni—, y más tarde, en el Instituto  Argentino  de Artes Gráficas de Buenos Aires, donde recibió las lecciones del entonces director, Lino Enea Spilimbergo, con quien cultivó una gran amistad.
     
    Dirá Gloria Zjawin de Gentili, a propósito de su formación, que en Rosario, Berni “proponía a sus colegas un realismo crítico, que se oponía al academicismo anacrónico y a la incorporación de los nuevos formalismos modernos sin sustento en la realidad. Esta concepción del arte se vio reforzada por las conferencias de David Alfaro Siqueiros, uno de los principales referentes del muralismo mexicano, cuando expuso en la Mutualidad.” (En Medardo  Pantoja: los colores de la quebrada… Exposición “Medardo  Pantoja, muestra  homenaje. Curador: Segundo E. Ramos. Fundación Miguel Lillo, Tucumán, 2015).

    Ya de regreso en el norte argentino, fue profesor de pintura y dibujo en Tucumán, en el Instituto Superior de Artes de la Universidad Nacional, y al fin, en su provincia natal, Jujuy, supo organizar, dirigir y enseñar en la Escuela Provincial de Artes.

    Agradecemos la información brindada por la Fundación  Medardo Pantoja  (Tilcara, Jujuy).

    Base: u$s 3.000.-

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    Lord John Byron hace contacto con los patagones en 1766.

    2. AUTOR NO IDENTIFICADO

    Tinta acuarelada sobre papel con leyenda manuscrita de época: A Representation of the Interview between Commodore Byron & the Patagonians. Medidas: 24 x 40 cm. Obra enmarcada.

    La escena corresponde a la exacta imagen, pero invertida, del grabado del mismo nombre que apareció en el libro An Account of the Voyages Undertaken by the Order of his Present Majesty for Making Discoveries on the Southern Hemisphere and  Successively  Performed by Commodore Byron, Captain Wallis, Captain Carteret, and Captain Cook (London, 1773). Aunque no podemos afirmar que se trate del dibujo original que derivó en el grabado, la exactitud de los detalles, y el hecho de ser inverso a la estampa, hace plausible tal afirmación. Cabe recordar que en la técnica del grabado la imagen dibujada originalmente se invierte.

    La escena representa el encuentro de Byron con los “gigantes” patagones. La leyenda sobre su estatura se originó en el viaje de Magallanes en la década de 1520 cuando dio con una raza de gigantes que bautizó “patagones” por el tamaño de sus pies, según nos refiere Pigafetta en su relato. Otros informes  levantados por  Francis Fletcher, capellán de  Sir Francis Drake, y Anthonie Knivet, insistieron en esa idea; lo mismo que los capitanes Harrigton y Carmen, a principios del siglo XVIII.

    La noticia legendaria revivió en 1764 con el retorno de la circunnavegación del Comodoro Byron a bordo de su nave “Dolphin”. Su relato del encuentro con los patagones apareció por primera vez en el periódico Gentleman’s Magazine, en mayo de 1766. Puesto que ningún artista lo acompañó en su viaje, las ilustraciones fueron el fruto de sus observaciones dictadas a un artista en Londres. Por ejemplo: “uno de ellos, quien más tarde entendí era su jefe, vino hacia mí; era de una estatura gigantesca [...]”.

    El mito sobrevivió a pesar de los testimonios levantados por una de las más célebres expediciones científicas, la que en los años 1768/1769 comandó el almirante James Cook en el “Endeavour”. Cook estableció contacto con los patagones en nuestra costa, donde fueron retratados por los artistas que lo acompañaban con mayor precisión de naturalistas.

    Base: u$s 5.000.-

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    Nuestro Señor de los Gauderios.

    3. TOMÁS CABRERA (Salta, 1721-1801)

    Nuestro Señor de los Gauderios.
    Salta, 1785.
     
    Óleo sobre tela, medidas 80 x 53 cm. Obra enmarcada, en excelente estado de conservación. Firmado “Tomás Cabrera. Pinxit  anno  1785”.  Al dorso, sobre la madera  del bastidor “Ntro. S. de los Gauderios. Salta”, y en la tela, “Capilla de D. Gabriel de Güemes Montero. Ministro de la R(eral) H(acienda) en la Intendencia de Salta”.

    El óleo salteño representa a Cristo en la tipología de “Ecce Homo”. El fondo oscuro es ligeramente más claro tras la cabeza, generando un dramático efecto en el contraluz de las espinas de la corona. El manto, bordó, está ornado de estrellas, bordados y figuras en dorado. Del mismo color rojo oscuro es la sangre que mancha el rostro y cuerpo de Cristo, magníficamente realizados en su palidez e iluminación, destacándose en su factura el rostro y las manos, y en éstas (comunicación personal del doctor José Burucúa) “el detalle de la manera en la cual ha resuelto la representación de las uñas y de su implante en el dedo, muy característico del maestro”. Sobre la temática “Ecce Homo” en la América virreinal leemos en Iconografía del Arte Colonial - Jesucristo de Héctor Schenone (Fundación  Tarea, 1998) que el tema iconográfico del “Ecce Homo” era llamado “Rey de Burlas” en México, “en cambio, ‘Señor de la caña” o ‘Justo  Juez’ son propios de las regiones andinas, particularmente el segundo, que alude a la relación entre los dolores de la Pasión y la Justicia.

    Leemos en Ver, conocer, dominar. Imágenes de Sudamé- rica a fines del siglo XVIII de Marta Penhos (Siglo Veintiuno Editores, Buenos Aires, 2005.) que “Cabrera habría nacido en Salta hacia 1721 y murió en 1801, alcanzando cierta notoriedad. Según consta en las actas capitulares de la ciudad, en 1789 fue nombrado maestro mayor de pintura. De su mano y con su firma, se conocen una imagen de bulto de San José, en el Pilar de Buenos Aires de 1782; La Virgen de la Merced y una Piedad de 1786, además de una Virgen del Rosario pintada y varias imágenes de vestir realizadas con pasta y tela encolada. En 1795 encarnó La Virgen del Milagro de la Catedral de Salta, dejando su firma en una inscripción en el pecho de la figura. En 1801 aparece encargado de retocar imágenes para la iglesia de San Carlos de los Valles Calchaquíes”.

    Así como sucediera en Cuzco y Potosí, hacia el último tercio del siglo XVIII Salta funcionó como un centro proveedor de imágenes para otros sitios de nuestro actual territorio. Por entonces el taller de Cabrera era el más importante de la ciudad, y es muy probable, como sostiene Penhos —y así pensaba el prof. Héctor Schenone—, que bajo la tutela del maestro trabajaran un conjunto de artistas. Los varios Cabrera actuando hacia la época —Ilario, Francisco y Miguel, sumados a Tomás—, hacen pensar en la existencia de un taller familiar con encargos de pinturas de gran porte, donde se advierte la participación de varias manos. No es el caso de este Cristo cuyo rostro y cuerpo fueron realizados en equilibrada proporción anatómica y belleza, dando crédito al juicio de Sarmiento cuando en Recuerdos de Provincia lo tituló a Tomás Cabrera, “Un Miguel Ángel americano […] si la comparación fuese permitida […]”.

    La presente obra, fechada en 1785, corresponde a su madurez artística, cuando ya firmaba sus pinturas. Aunque cabe suponer que también lo habría hecho con anterioridad, en obras hoy desconocidas.

    El término “gauderio” en estos años también era utilizado para definir al incipiente gaucho. Y la alusión a la pertenencia de una capilla particular tiene un especial interés al tratarse de la capilla de Gabriel Güemes Montero, padre del patriota Martín Miguel de Güemes, quien con sus gauchos del Norte controló el avance del ejército realista en pleno proceso emancipador.

    Agradecemos la información brindada por el doctor  José Emilio Burucúa, miembro de número de la Academia Nacional de Bellas Artes. 

    Base: u$s 35.000.-

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    Martín Fierro estaqueado.

    4. juan carlos castagnino (Mar del Plata, 1908 - Buenos Aires, 1978)

    Martín Fierro estaqueado.
    1963.
    Técnica mixta sobre tela montada en madera. Medidas: 65 x 140 cm. Obra enmarcada.

    En 1962  Juan Carlos Castagnino ilustró para EUDEBA (Editorial Universitaria de Buenos Aires) una de las más divulgadas versiones del Martín Fierro. Su popularidad fue tal que toda una generación de argentinos identifica al gaucho de José Hernández con la imagen creada por Juan Carlos Castagnino para esta edición.
    Gran dibujante, llevó al lienzo no una versión pictórica, coloreada, sino que conservó el espíritu y hasta el trazo del dibujo original. Utilizó pinturas frescas, óleo y acrílico, pero imitando a gran escala, las cualidades de la aguada y la carbonilla, técnicas que manejaba con maestría. Observemos, por ejemplo, el empleo de pinceladas blancas al óleo, sobre las que pintó posteriormente con acrílico aguado, generando con ese efecto los claros del pasto sobre el que yace este Martín Fierro estaqueado. Obra de gran potencia mística, nos lo muestra como un símbolo del apogeo y muerte del gaucho. La pintura, volviendo a sus características plásticas, se encuentra en excelente estado de conservación, y destaca su enmarcado original inmerso en el estilo de los “años ’60”, con una primer varilla delgada y alta de aluminio, sobre una varilla chata de madera con revestimiento nudoso en un solo sentido, simulando un bloque macizo de madera.

    Juan Carlos Castagnino, pintor, dibujante y arquitecto, fue un destacado exponente del movimiento llamado nuevo realismo o realismo social. Leemos a la crítica María Laura San Martín en La pintura en la Argentina. Crónica histórica y contemporánea (Claridad, 2007): “su virtud plástica más notoria fue el dibujo, que dominó como pocos y al que consagró su más proba dedicación. De esta destreza en el manejo de la forma extrajo Castagnino los recursos que definieron su estética y con los que alcanzó los más altos logros de su labor constante y dilatada. (…) En la representación de la figura humana, vinculada al trabajo ya campesino, ya fabril, también definió Castagnino su personal decir; trabajadores, maternidades, y el gaucho (su Martín Fierro es un clásico de nuestra pintura) nos lo mostraron siempre diestro, fuerte, vigente aunque no preocupado por enfilarse en la tendencia en boca en cada momento”.

    Base: u$s 6.000.-

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    Juan Manuel de Rosas.

    5. GABRIEL R. ROUCENA

    Juan Manuel de Rosas.
    1848.
     
    Óleo sobre tela firmado  y fechado, con  su marco  de época. Medidas: 87 x 66 cm.

    La figura recia del gobernador de Buenos Aires, brigadier general Juan Manuel de Rosas —aquí en un imponente retrato de perfil, mirando hacia la izquierda—, aparece con su uniforme entorchado y una cinta punzó que en el pecho exhibe la palabra “Federación”. Posa demás con la banda y la medalla concedida poco después de su Campaña contra los indios. La provincia de Buenos Aires le había otorgado una medalla de oro, imitando un sol, con círculos de brillantes, para usar de pendiente del cuello, con la inscripción: “La expedición á los desiertos del Sur del año 33 engrandeció la provincia y aseguró sus propiedades”, y una banda de seda color escarlata. Ambas en este retrato.

    Tan destacada figura pública nos hace innecesario abundar sobre sus rasgos biográficos. Gobernador de la provincia de Buenos Aires entre 1829  y 1832, fuera del Ejecutivo entre los años 1833  e inicios del ’34, protagonizó aquella campaña “al Desierto”, y nuevamente gobernador desde 1835 hasta 1852, cuando fruto de su derrota en la batalla de Caseros, decidió exiliarse en Inglaterra, desde donde nunca regresó a su tierra.
     
    La iconografía del Ilustre Restaurador de las Leyes fue muy amplia, pese a que Don Juan Manuel no acostumbró posar para los artistas y jamás lo hizo ante un fotógrafo. A partir de algunos muy pocos retratos tomados del natural, y de varias estampas litográficas, nacieron las más diversas imágenes, desde miniaturas a obras de gran porte, las que se idolatraban hasta en las iglesias. Pero tan prolífico inventario fue virtualmente destruido después de la batalla de Caseros y de la caída de su gobierno. De modo que las obras que se han conservado hasta nuestros días son mucho más escasas que las creadas y distribuidas masivamente en su tiempo.

    En el Museo Histórico Nacional se conserva otra versión de este retrato, firmada por el mismo autor y fechada en 1839. En el Complejo Museográfico Enrique Udaondo de Luján también se atesora otro dibujo de G. Roucena, en ese caso con un Juan Manuel de Rosas mirando hacia la derecha, de 1849. Y acabamos de anoticiarnos de un óleo sobre cartón con el retrato de un federal, atesorado en una colección particular.

    La obra fue exhibida en la exposición El Mate en América, Museo Nacional de Arte Decorativo, Buenos Aires, 2004.


    Agradecemos la información brindada por el especialista Carlos Vertanessian.

    Base: u$s 24.000.-

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    Bodegón.

    6. IGNACIO MANZONI (Italia, 1797-1888)

    Bodegón.
    Buenos Aires, circa 1860.
     
    Óleo sobre tela. Medidas: 55,5 x 94 cm. Obra firmada y enmarcada.

    Bella pintura de bodegón con distintas frutas, un pato echado —que parece observar los movimientos del espectador—,  tres pescados de exquisita factura técnica, más un botellón apenas insinuado, contenido dentro de un cesto de fibras tejidas. La composición muestra la capacidad plástica del autor en este género, ya reconocido en su tiempo, en las reseñas periodísticas publicadas en Buenos Aires.

    Ignacio Manzoni nació en Milán; según datos de Bénézit y Thieme-Becker realizó estudios artísticos en su ciudad natal, Florencia y Roma. Manifestó temprana inclinación hacia el romanticismo. Participó en los movimientos nacionalistas contra la dominación austríaca. Incansable viajero efectuó un primer cruce a América en 1851 y estuvo de paso en Buenos Aires en 1852, donde se radicó cinco años más tarde. Aquí fue muy agasajado y apreciado por su obra de retratista, costumbrista y pintor de bodegones, o de cuadros de comedor, como entonces se decía. También se dedicó a la enseñanza privada y fue maestro de Ventura Lynch y de José María Gutiérrez, aunque su gran discípulo y amigo fue Cándido López, enorme deudor de su arte en los bodegones que ejecutara con gran interés en la última década de su producción pictórica.

    Manzoni por su parte regresó a Europa en 1866 y retornó a Buenos Aires en 1887, en una corta estadía, puesto que falleció al año siguiente en su patria.

    Base: u$s 7.000.-

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    Marinas y embarcaciones.

    7. EDUARDO T. DE MARTINO (Italia, 1842, - Londres, 1912)

    Marinas y embarcaciones.
    Circa 1880/1900.
     
    Conjunto de seis aguadas y acuarelas sobre papel, enmarcadas, más cuatro cartas hológrafas de aquel marino y pintor, las que se vinculan con estas obras. Medidas en torno a: 15 x 21 cm (3 de ellas) y 10 x 17 cm las restantes. Todas, enmarcadas.

    Las dos primeras son bocetos de obras mayores, como se deduce al leer las cartas e inscripciones del autor  al dorso: “Escuadra Inglesa en Cerdeña (Golfo Alanci/cuadro de noche) Estoy terminando y espero que bien” consignando las medidas del cuadro definitivo: 29 x 25; mientras que el siguiente “Buque español ‘Príncipe de Asturias’ en la Batalla de Trafalgar. Está terminado, magnífico colorido. 29 x 25”. Otras dos se refieren a nuestro Río de la Plata —ambas de iguales medidas e ilustrando sendas fragatas—: una de nombre desconocido y tras ella el perfil inequívoco de Montevideo, y la siguiente, con firme trazo, nos muestra a la Fragata “La Argentina”, con sus velas henchidas en un mar bravo. Las restantes, también marinas, pintadas  al dorso  de  un  menú  a bordo  del “Victoria and Albert”, del 4 de agosto de 1909.

    Eduardo De Martino, pintor italiano, arribó al Río de la Plata en 1866 y un año más tarde abandonó su carrera en la marina para dedicarse al arte. Documentó hechos de la historia naval rioplatense y se le conocen algunas escasas obras con escenas de jinetes gauchos. Embarcado en naves de guerra del Brasil asistió a las batallas de Curupaytí y Humaitá. Durante los años 1870-1875 vivió en Buenos Aires y Montevideo, poco después viajó a Europa y retornó al Río de la Plata realizando una exposición en Buenos Aires en 1889. A su muerte en 1912  el gobierno  británico  adquirió  en  quince  mil libras esterlinas algunos cuadros suyos referentes al combate de Trafalgar. Aquí se lo encuentra representado en el Museo Nacional de Bellas Artes, Museo Histórico Nacional y el Centro Naval de Buenos Aires, así como en el Museo Nacional de Artes Visuales de Montevideo y en otras importantes colecciones particulares.

    Base: u$s 3.500.-

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    Retrato de San Martín.

    8. AUTOR NO IDENTIFICADO

    Retrato de San Martín.
    Circa 1860.
     
    Óleo sobre tela pegada a una tabla, y en el reverso de ésta, con la leyenda pintada: “R. B. Mesa” o S. B. Mesa”. Obra enmarcada. Medidas: 34 x 25 cm.

    Antiguo retrato de José de San Martín (1778-1850), probablemente ejecutado poco después de su muerte. La obra fue exhibida en la Muestra “El Cruce de los Andes” que curó el historiador del arte Roberto Amigo (San Juan, Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson, 2017) y reproducida en el catálogo de la misma sin atribución, p. 11.

    Sin duda, estamos ante un retrato derivado, ya que se conocen todos los tomados del natural. Las facciones de la cara plasmadas en esta obra nos llevan como fuente inspiradora hasta Jean Baptiste Madou (1796-1877), asemejándose en mucho al retrato litográfico que él le ejecutara allá por 1828 (nos referimos a la versión uniformada), cuando San Martín había aumentado de peso y ya había perdido el rostro enjuto que quedó  reflejado en las pinturas  de José Gil de Castro. También se vincula al ejecutado por el francés François Bouchot (1800-1842), el que se conserva en la Academia Militar de los Estados Unidos, en el museo de West Point, donde el Libertador presenta el uniforme de gala de Protector del Perú, despojado de todas sus insignias, al igual que lo luce en el retrato aquí estudiado con la figura de San Martín, en cuya base fuera pintada una cinta con la leyenda: “El Gen mo José San Martin Protector del Perú”.

    Nuestro prócer se acercó al dibujante, pintor y litógrafo francés Jean Baptiste Madou para cumplir con lo prometido a su viejo amigo, el general inglés Guillermo Miller, quien le solicitó un retrato para incluir en sus “Memorias”. Madou lo llevó a la piedra con el uniforme de gala de Protector del Perú en una versión libre del mismo.

    Sobre una probable autoría de nuestro retrato, consultado el historiador del arte Roberto Amigo, nos llevó al pintor chileno Domingo Mesa —en la parte posterior de la tabla, lo indicamos, lleva una leyenda que lo vincula—, de quien se conservan los retratos de Diego de Almagro y Alonso Rivera en el Museo Histórico Nacional de Santiago, entendiendo que habría que desarrollar un  estudio preciso al respecto, si al transcribir el nombre en la tabla erraron al colocar la inicial, la primera quizás una “R”, de Retrató, o una “S”, de Señor.

    Base: u$s 16.000.-

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    Tipos quiteños.

    9. AUTOR NO IDENTIFICADO

    Tipos quiteños.
    Ecuador, circa 1870.

    Seis acuarelas; al pie la indicación del personaje en tinta manuscrita de época, en castellano, y con un recuadro hecho en color negro. Medidas, cada una en torno a 20,8 x 15 cm. Obras enmarcadas.

    Títulos: Yndia Frutera; Panadera; Yndio aguatero; Yndia esterera; Yndia Carnisera e Yndio de la Montaña de Archidona.

    Este singular conjunto de iconografía quiteña refleja las actividades que en la división social republicana les eran asignadas a los aborígenes evangelizados. Todos ellos despertaron el interés de cronistas y de artistas tanto viajeros como locales. Hoy en día, los investigadores de las ciencias sociales y de la historia del arte prestan creciente atención a estas imágenes.

    La representación del aguatero fue minuciosamente estudiado por Alexandra Kennedy - Troya en la obra Imágenes de Identidad. Acuarelas quiteñas del siglo XIX (Quito, Fonsal, 2005), dedicándole un extenso ensayo a su representación a través de aquella centuria. Por su parte, Ernest Charton así los describía en 1862: “Una tira de cuero que pasa por el pecho retiene la enorme jarra, cuyo equilibrio sobre la espalda fuertemente encorvada aseguran mediante un pequeño cojín de paja. El peso que cargan así no es inferior a ochenta o cien kilogramos, y por la módica suma de un cuartillo es por lo que estas pobres gentes van, con frecuencia, a muy grandes distancias, con tan pesada carga”. (En Quito a través de los siglos, t. II, Quito, Imprenta del Ministerio de Gobierno, 1941, p. 130)

    De igual modo sucede con las demás imágenes aquí reunidas. Hemos preparado un breve recorrido sobre referencias halladas en cada uno de estos personajes, siempre abrevando en la obra de la investigadora ecuatoriana A. Kennedy que citáramos más arriba.

    Yndio de la Montaña de Archidona

    Se los conoce como indios del Napo, un caudaloso río tributario del Amazonas, que corre por las proximidades de Archidona. Miguel M. Lisboa en 1866 los registró por las calles de Quito, y así los describió en su "Relación de un viaje a Venezuela, Nueva Granada y Ecuador" (Bogotá, Fondo Cultural Cafetero, 1984, p. 310): "(...) vienen a pie, con más de quince días de jornada, a vender en la capital de la república los frutos de su pequeño trabajo. Van casi desnudos, llevando una pequeña tanga o calzoncillos y un poncho muy angosto; y así desabrigados, arrostran las lluvias y atraviesan los páramos helados de la cordillera oriental, (...) cargando en las espaldas los frutos que vienen a vender. " El joven aquí retratado lleva un arpón enastado en su mano derecha y una pequeña cesta de fibras en la izquierda. Sobre su carga, un mono viaja con él. (Cita: pp. 220-223.)

    Yndia esterera

    Estos indígenas artesanos llegaban a Quito con sus productos para la venta. Aquí la vemos trasportando una estera, de gran demanda, para uniformar el suelo de las viviendas residenciales. Se utilizaba la totora como materia prima y realizaban esta labor en las regiones lacustres y palustres de los valles andinos. 

    Infrecuente en la representación de este oficio, tenemos aquí una mujer, quien lleva en el brazo izquierdo su bebé, en tanto sujeta con una vincha la pesada carga. Viste un lienzo que la cubre hasta las rodillas, y marcha descalza.

    Yndia Carnisera

    En pleno centro de Quito, donde también funcionó la principal plaza de toros hasta 1867, se encontraba la carnicería con un gran corral en las cercanías donde se encerraba el ganado para el desposte. Entre las poblaciones indígenas, esta actividad dio como resultado un negocio asociado al faenamiento y venta al detal de productos cárnicos.  La carnicera en este caso permanece sentada mientras prepara un corte blandiendo un cuchillo de hoja curva -para devastar-, en tanto conserva su mercadería dentro de un gran cesto ubicado a su derecha. Viste una blusa de mangas cortas y una falda amplia, y lleva una cruz al pecho y un tocado en su cabeza.

    Panadera

    El trigo local abastecía de harina para la elaboración del pan consumido por las clases populares, como lo testimonia nuestra "panera" con su venta callejera y "de ocho". Un cuenco de madera de generosas dimensiones contiene los distintos panes. Viste blusa y falda.

    Yndia Frutera

    La plaza mayor de Quito recibía cada jornada a los distintos venderos de comestibles; pan, legumbres y frutas abastecían a la ciudad. Aquí, una joven india ofrece frutas reunidas en tres cestas. De larga cabellera, luce aro y una trenza. Lleva un chal que cae sobre su espalda y una blusa blanca, de manga corta y detalles bordados.

    Base: u$s 3.000.-
     
     

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    Malambo.

    10. florencio molina campos (Buenos Aires, 1891-1959)

    Malambo.
    Circa 1956.
     
    Lápiz sobre papel manteca. Medidas: 32 x 50 cm. Obra enmarcada.

    Estudio realizado por Florencio Molina Campos para la ilustración del almanaque distribuido por la firma Stauffer Argentina SA, con sede comercial en la Av. Corrientes 378, de Buenos Aires. En el dibujo preparatorio  —inusual en este generoso tamaño—, dos parejas bailan; a la izquierda, sentado, otro gaucho toca la guitarra bajo un árbol. En la obra que finalmente realizó para el almanaque  —ilustró  la  lámina correspondiente a los meses de enero y febrero de 1957—, el pintor amplió la perspectiva, invirtió la escena y desplazó el árbol hacia el margen derecho de la composición. Además, lo tituló “…y se armó un baile”.

    Atrás habían  quedado  sus obras para la firma Alpargatas, que las distribuyó en millares de almanaques a lo largo y ancho del país. Molina Campos también realizó sus maravillosas pinturas para ilustrar los almanaques de la fábrica de maquinarias agrícolas norteamericana, Minneapolis-Moline.
     
    Agradecemos la información brindada por el señor Marcos Bledel, curador del Museo Las Lilas, de San Antonio de Areco, donde se exhibe una importante colección de obras de Molina Campos.

    Base: u$s 1.500.-

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    Viaje al Brasil, con otras acuarelas de Lima y Ciudad del Cabo.

    11. AUTOR NO IDENTIFICADO - PANCHO FIERRO - C. F. BAERWALD JURITZ

    Viaje al Brasil, con otras acuarelas de Lima y Ciudad del Cabo.
    1837-1849.
     
    Estamos ante un “álbum de viaje” —que pese a estar desmembrado conserva su unicidad— formado por 45 grafitos en papel, 1 acuarela y 6 aguadas (medidas: de 14 x 21 cm hasta 9 x 9 cm), montados sobre cartulinas de época; más 3 acuarelas de Pancho Fierro y 1 acuarela de C. F. Baerwald Juritz. La colección se preserva en una moderna caja.

    De origen francés, el artista viajero que ejecutó estas obras inició su periplo en Europa según estos registros visuales. Lo encontramos en Alejandría en 1837 y más adelante, pasando por Gibraltar y en las proximidades de la isla de Tenerife. En 1839 recorrió Brasil —donde levantó la gran mayoría de los estudios aquí reunidos—, y continuó su viaje hacia el Pacífico. Lo indican tres acuarelas de Pancho Fierro, fechadas en 1844. Un lustro más tarde llegó a Cape - Town (Ciudad del Cabo), donde incorporó un dibujo acuarelado con el retrato de una mujer Hotentote, obra de C. F. Baerwald Juritz (seguramente Carel Frederick Baerwald Juritz).
    Nuestro autor, hasta ahora no identificado, fue un artista de gran talento que aquí desplegó su arte en pequeños formatos. La gran mayoría, grafitos de finísimos detalles; buena parte epigrafiados y fechados. Registró paisajes, arquitecturas, embarcaciones —europeas y típicas de Brasil—, además de personajes y costumbres locales; mayoritariamente  levantados en Río de Janeiro y también en Bahía. Dos dibujos pue- den acercarnos a encontrar su identidad: en uno de ellos se observa la Fragata “l’Impératrice” amarrada en el arsenal de Río de Janeiro y en el otro, “La Reina” —éste fechado el 27 de marzo de 1839— atravesando una brava tormenta. Lleva además su ubicación exacta: Lat. S. 48’’ - 93’ // Long. O. 62’’ 12’. Presumimos que ésta última fue la nave en la que realizó sus desplazamientos marítimos.

    Al fin nos detenemos en las tres acuarelas limeñas: una zamacueca bailada entre negros, limeña poniéndose la saya y muchacha de a caballo (en papeles en torno a 17 x 15 cm). Los artistas extranjeros que llegaban a la antigua capital del Perú solían entablar un diálogo con sus colegas locales, a quienes les adquirían obras. Así es que no sorprende identificar los originales de Pancho Fierro en álbumes de otros artistas. (Ver por Natalia Majluf: “Pancho Fierro, entre el mito y la historia”. En Tipos del Perú. La Lima criolla de Pancho Fierro. Edic. El Viso / The Hispanic Society of America, 2008, p. 29).

    Agradecemos la lectura  e información brindada por la historiadora del arte  Valeria Piccoli (Brasil).

    Base: u$s 15.000.-

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    Miscelánea. Así nació…

    12. NEXUS

    Miscelánea. Así nació…
    1907/1908.
     
    Excepcional conjunto formado por catorce piezas originales, incluyendo el diseño del sello-logo de Nexus, tres tintas y otros tantos lápiz grafito, además de grabados y una carta de Ripamonte dirigida a Pío Collivadino aludiendo a la segunda muestra del grupo, que sólo realizó tres. En relación a la exposición inaugural, se encuentra el diseño de la invitación y una prueba impresa de la misma.

    Nos detenemos en una de las obras del conjunto, la fotografía intervenida por el propio Pío Collivadino de su díptico “Vida honesta”. La pintura formó parte de la representación de Argentina en la Bienal de Venecia, en 1901, y no regresó, pues fue adquirida por la Galería Marangoni, de Udine. Pagano la describe en El arte de los argentinos destacando sobre su virtuosismo pictórico: “[…] hay allí un fino estudio de doble luz resuelto con alma. Se ha devuelto a la voz intimismo, aplicada a la pintura, su verdadero significado”.
    En esta versión —una  fotografía en gelatina de plata íntegramente  intervenida  por  Collivadino— se redobla  el carácter intimista, melancólico, y la maestría en el manejo de la luz que se manifestara en el óleo. Un finísimo trabajo con tintas en negros y grises hacen contrapunto  con las espesas pinceladas de pintura blanca destinadas a acentuar las fuentes de luz. En su retrospectiva organizada por el Museo Nacional de Bellas Artes en el año 2013 fue notorio el vacío que dejó la ausencia de Vida honesta, resulta un privilegio contar en este conjunto con una versión de aquella gran obra. Recordemos que es de Pío Collivadino una de las pinturas más apreciadas en la colección nacional del MNBA; su impactante La hora del almuerzo, la que formó parte del envío a la siguiente Bienal de Venecia en 1903, y que retornó, para nuestro goce.

    El grupo Nexus, integrado además de Pío Collivadino, por los pintores Justo Lynch, Carlos P. Ripamonte, Alberto M. Rossi, Fernando Fader, Cesáreo Bernaldo Quirós y los escultores Arturo Dresco y Rogelio Yrurtia, fue radical para la evolución de la pintura argentina, aún con su corta existencia de dos años.

    Base: u$s 2.000.-

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    Gaucho de Buenos Aires.

    13. EDUARDO T. DE MARTINO (Italia, 1842 - Londres, 1912)

    Gaucho de Buenos Aires.
    Circa 1890.
     
    Óleo sobre tela, firmado. Medidas: 33 x 54 cm. Detrás, etiqueta de Galería Estudio, 1967, indicando: Pendant de este cuadro “El Gaucho Oriental” pintado por el mismo artista. Ex colec. Octavio Assunção.

    Dinámica composición de un gaucho a caballo que acaba de arrojar el lazo sobre la figura bravía de un toro. Detrás otro jinete ha colaborado en la faena. Vincha, camisa blanca, chiripá, y botas de potro para estribar con los dedos. Así viste el protagonista. Su caballo corre en la pradera. Se destaca el cielo con tonos rosados —resuelto al modo de Juan Manuel Blanes— que distingue a nuestra pampa rioplatense.
     
    Una obra con el título “Gaucho enlazando un toro” fue exhibida en la exposición “Las tareas rurales en la iconografía argentina”,  que  en  1972  se presentó  en  la  Sociedad Rural Argentina. Otra versión sobre el mismo tema.

    Exquisito marinista, Eduardo De Martino incursionó esporádicamente en la pintura costumbrista, sin duda aleccionado por la obra del uruguayo Juan Manuel Blanes. Incendio del vapor América (Museo Sarmiento y réplicas en varias instituciones) fue realizada en colaboración por ambos artistas, y nada casual, con la misma datación de 1872.

    Base: u$s 4.500.-

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    Artigas en la aduana de Purificación.

    14. JOSÉ LUIS ZORRILLA DE SAN MARTÍN (Madrid, 1891 - Montevideo, 1975)

    Artigas en la aduana de Purificación.
    Circa 1953.
     
    Óleo sobre tela. Medidas: 50 x 72 cm. Boceto a escala reducida del gran cuadro —medidas: 250 x 358 cm— que con este título, Zorrilla de San Martín realizó para el Banco de San José (Uruguay), hoy en el Museo de San José, Uruguay.

    Distanciado del gobierno de Buenos Aires, José Gervasio Artigas, “El Protector de los Pueblos Libres”, estableció su base de operaciones a la vera del río Uruguay, en un paraje que bautizó con el nombre de Purificación convirtiéndolo en la capital de la Liga Federal —también llamada Unión de los Pueblos Libres— por entonces formada por la Banda Oriental, Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe, Córdoba y los pueblos de Misiones.

    En la escena lo vemos vestido de civil con esclavina; se lo muestra al centro de un gentío —la parte más iluminada de toda la escena— y al lado de su secretario, el padre franciscano José Benito Monterroso; dialogan en tanto controlan los frutos que son descargados desde una inmensa carreta. Un velamen detrás, el poste donde se sujetan las amarras y un ancla indican el puerto. Estamos quizás frente al último estudio del autor; ejecutado antes de pintar la monumental obra. En la exposición “Artigas en la Historia y en el Arte” (Monte- video, 1952) se exhibió un boceto previo, el que sufrió algunos cambios sobre esta versión y sobre la definitiva.

    Hijo de un gran vate uruguayo —allí bautizado el “poeta de la patria”—, el autor de esta obra nació en Madrid en 1891. Su abuelo materno había sido discípulo de Cayetano Gallino y en la intimidad de su hogar pintaba miniaturas en marfil, las que José Luis admiró de niño. En ese ambiente de alta sensibilidad artística maduró su gusto personal convirtiéndose en un destacado pintor y enorme escultor.

    Sostiene Miguel Álvarez Montero en José Luis Zorrilla de San Martín. Su obra y su taller (Montevideo, Edic. de la Plaza, 2001), que Artigas fue “su obsesión”. Lo trasladó al lienzo y al bronce. En otra pintura de gran tamaño lo representó en la misma Aduana de Purificación firmando en 1817 el primer tratado de comercio de Uruguay como nación independiente suscripto con un oficial inglés.

    Agradecemos la información brindada por el escultor uruguayo Ramón Cuadra Cantera, y por la coordinadora general del Museo de San José (Uruguay), María del Huerto Tornesi.

    Base: u$s 3.000.-

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    Las prendas gauchas.

    15. LUIS BENDEDIT (Buenos Aires, 1937-2011)

    Las prendas gauchas.
    Serie de Herring 3. Benedit 96. Esto es un Poncho probablemente Pampa.

    Acuarela y tinta sobre papel. Medidas: 34 x 48 cm. Obra enmarcada.

    El artista plástico y arquitecto Luis F. Benedit (Buenos Aires, 1937-2011) fue de los pocos que se atrevió a hacer del campo su “ambiente” estético para trascender el mero paisaje. En la aproximación a los motivos rurales, no omitió una mirada sobre sus predecesores, como aquí lo hace con el pintor inglés de la época victoriana John Frederick Herring (1795-1865), quien ejecutó varias obras sobre nuestros gauchos.

    En la “Serie de Herring” Benedit puso el foco en las prendas del gaucho, pudiéndose percibir aquí un guiño humorístico en la frase “Esto es un poncho  probablemente pampa”. Nos remite al conocimiento poco profundo que John Herring habría tenido sobre la vestimenta criolla, y a su vez, ofrece una crítica un tanto burlona sobre los artistas argentinos que niegan su historia, su realidad e iconografía.

    La trascendental obra de Luis Benedit ha transitado diversos movimientos, como el art brut, el pop-art  europeo, o el experimentalismo, desarrollando la pintura, el dibujo, la escultura, la instalación, el paisajismo y la arquitectura. Supo combinar la tecnología con lo tradicional, el uso del acrílico y de animales y vegetales. Expuso en el Museo Nacional de Bellas Artes y en los museos de Arte Moderno de Buenos Aires y Nueva York, y también en Italia, Francia y España. En 1970 representó a la Argentina en la XXXV Bienal de Venecia, por mencionar solo algunos de los acontecimientos de su extensa carrera artística.

    Base: u$s 7.000.-

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    Gato y Mancha potrillos.

    16. CARLOS MONTEFUSCO (Avellaneda, 1964)

    Gato y Mancha potrillos.
    2012.
     
    Óleo sobre tela, firmado y fechado; detrás también con el número de obra indicado por el artista. 
    Medidas: 39 x 60 cm. Obra enmarcada.

    La escena nos sitúa en una toldería tehuelche donde tres niños de la tribu del cacique Liempichún comparten su tiempo con dos potrillos, Mancha y Gato, célebres años más tarde, cuando después de haberlos comprado  Emilio Solanet —el creador de la raza criolla—, montados por el suizo Aimé Félix Tschiffely unieron Buenos Aires con Nueva York.

    Arte y humor se conjugan en la obra de Carlos Montefusco, quien siempre se documenta en las fuentes históricas para conferirle veracidad a sus pinturas. El pelaje de los potrillos —overo y gateado—, el toldo, la vestimenta de los chiquillos —el del centro cubierto por un quillango—, y hasta la presencia del perro aluden a un pasado real.

    Montefusco —tal como lo indicara Analía Testa— descubrió el campo a los 6 años y desde entonces profundiza su apego por  la vida rural. “Aprendió  sólo —seguimos la palabra de Testa—, a fuerza de leer historia y literatura, recorriendo museos e indagando la biografía de cuanto paisano le llama la atención”. Consulta, interroga, investiga, y no oculta su humildad. “Se me compara con Molina Campos […] —advertirá el artista—, a mi me da vergüenza. Es como comparar a un muchacho que escribe versos con Becquer. Comparto con Molina Campos el gusto por el tema y el toque simpático de los personajes”.

    Junto a Juan Carlos Castagnino, Carlos Alonso, Ricardo Carpani, Alberto Güiraldes, Adolfo Bellocq y otros grandes artistas, supo ilustrar el Martín Fierro convocado por el diario La Nación, que editó su bella versión a través de 54 fascículos y 636 páginas.

    Base: u$s 2.000.-

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    Buenos Aires, ayer, hoy y mañana.

    17. MIGUEL PETRONE (Montevideo, 1892 - ¿?)

    Buenos Aires, ayer, hoy y mañana.
    Hacia 1930.
     
    Témpera sobre cartón. Medidas: 89 x 63 cm. Obra enmarcada.

    De origen uruguayo, Miguel Petrone vivió en nuestro país desde la edad de un año y aquí se formó en la Asociación Estímulo de Bellas Artes. Efectuó envíos al Salón Nacional —en 1921 obtuvo el Premio único a extranjeros— y a diversos salones provinciales.

    A mediados de los años 20 fue el dibujante principal del diario La Prensa. A fines de la década anterior había compartido estudio con Emilio Centurión.  Junto a éste, a Horacio Quiroga, Samuel Glusberg, Emilia Bertolé y Alfonsina Storni, entre otros, formó el grupo “Anaconda”. Con Centurión, Jorge Larco, José Bonomi y Ernesto Scotti, compartió  poco más tarde un viejo caserón ubicado sobre la avenida Belgrano al 400 de Buenos Aires. Exquisito ilustrador de libros, como todos ellos, Petrone pasará por una etapa simbolista.

    Aquí lo encontramos  en una singular recreación de la plaza de Mayo vista desde lo alto de una casa colonial en pleno siglo XIX y en el cielo, edificios fabriles, un pozo petrolero, el campo y su producción agropecuaria, el ferrocarril que vincula todo el país, un puerto en plena actividad y por encima, el sueño de una ciudad moderna, cubierta de rascacielos, coronada con el Congreso de la Nación, y con un aeroplano sobrevolándola. Este tipo de composición visionaria, mezclando vistas urbanas y rurales, históricas y futuristas, fue en aquellos años una práctica muy recurrida por otro gran dibujante activo en Buenos Aires, el catalán Luis Macaya.

    Lo estudia con minuciosidad Rodrigo Gutiérrez Viñuales en su obra  Libros Argentinos. Ilustración y Modernidad (1910-1936).

    Base: u$s 1.800.-

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    Riachuelo.

    18. OSCAR ANTONIO VAZ (Buenos Aires, 1909-1987)

    Riachuelo.
    1980.
     
    Oleo sobre tela, firmado. Medidas: 58 x 68 cm. Obra enmarcada.

    Típica marina de Vaz, destacado artista del Riachuelo, aquí en una escena que transmite a través de las pequeñas embarcaciones, el espejo de agua y el cielo brumoso, ese clima de puerto urbano tan propio de La Boca.

    Nacido en Buenos Aires, Oscar Antonio Vaz fue un destacado intérprete de este rincón porteño. Dirá Fernán Félix de Amador sobre su arte: Entre los pintores marinistas que vienen puntualizando la verdad de un temperamento vocacional, destácase este intérprete del Riachuelo. Arte de luz y de contraste es el suyo, que tiende por lo tanto a una visión evocativa, no exenta desde luego, de un sentimiento romántico hacia las cosas del mar; desde las faenas portuarias y el ajetreo de los muelles cosmopolitas con su  incesante anhelo de partir, hasta las “Barcas pesqueras”, afiladas “Proas argentinas”  que se pierden en la inmensidad del horizonte atlántico. Reflejos de tormentas surcan los cielos sureños o vierten su claridad sobre las revueltas aguas. Hay en todo ello un sentido lírico, que llega por momentos a patético. En otros casos se impone al sosiego del espíritu, la serenidad de los canales al atardecer, envueltos en ensoñada niebla […]”

    Base: u$s 2.600.-




  • ESCULTURAS


     
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    ESCULTURA

    19. AURELIO MACCHI (1916-2010)

    Medidas: 53 x 16 x 17,5 cm. Firmada “A. M.” en la base. 

    Aurelio Macchi, escultor de larga trayectoria, integró el ecléctico grupo “Veinte Pintores y Escultores” junto  a Julián Althabe, Vicente Forte, Libero Badii, Noemí Gerstein y otros. Lo hizo en los años 1952 a 1963, con muestras en la galería Müller de Buenos Aires. Docente entre otras instituciones, en la Escuela Nacional de Bellas Artes “Prilidiano Pueyrredón”, donde había egresado en 1937 con el título de profesor de Dibujo. Sobre su trascendencia en las artes argentinas bien lo definió Alberto Bellucci al afirmar “admirado por otras tantas generaciones de alumnos que lo sufrieron y lo gozaron como maestro y orientador insobornable, respetado por los críticos más severos, alejado de cualquier compromiso capaz de distorsionar sus convic- ciones, Aurelio Macchi ha mantenido inalterables en el tiempo la firmeza de sus ideas sobre el arte, la consistencia de un oficio duramente conquistado, y el cálido humanismo de su carácter vital y campechano, capaz de conjugar la sinceridad más cruda con el humor punzante y la comprensión generosa”.

    Macchi participó asiduamente en los Salones Nacionales obteniendo diversos premios, entre ellos el Premio de Honor (1963) y el Gran Premio de Honor (1973). Expuso por sobre todo en Europa y Estados Unidos. Recién en el epílogo de su vida, en el 2006, el Museo Nacional de Bellas Artes organizó una exposición con veinte de sus obras, bronces realizados en los últimos cuarenta años de su producción.

    Base: u$s 3.800.-

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    Figura que camina.

    20. CARLOS DE LA MOTA (San Juan, 1924 - Buenos Aires, 2011)

    Hierro  repujado  y  patinado.  Medidas. Alto: 63 cm. Firmado en el pie de la escultura: “d M”.

    Fiel manifestación de una técnica muy desarrollada por De La Mota, Figura que camina es un acabado logro de su arte con el hierro repujado. Calentaba las chapas en la fragua al rojo vivo y luego, con un taco de madera, a golpes de martillo, le daba la forma deseada. Sus remaches y soldaduras son delicados, imperceptibles o formando parte de la composición, como observamos en esta escultura. El cuerpo se desarrolla mediante figuras geométricas: seis semiesferas conforman las caderas, el busto, el rostro y la cabeza de una mujer que camina; medio cono despliega el cuello, y planos curvos un vestido ceñido a un cuerpo ausente en materia, pero que inteligentemente De La Mota nos lo prefigura en las sombras.

    Carlos de La Mota estudió en la Academia Nacional de Bellas Artes de la Universidad de Cuyo en Mendoza. Se formó en escultura, grabado, dibujo y pintura.  Fue docente en el Instituto de Arte de la Universidad Nacional de Tucumán, dirigido por Lino Enea Spilimbergo.

    En 1952 representó al país en la Bienal de San Pablo de Brasil. En el ’60, con su esposa la artista Biyú Briones se mudó definitivamente a Buenos Aires encontrando hogar en Paso del Rey. Comenzó a exponer en galerías porteñas como Antígona, Peuser, Rubbers, El Sol y Art Gallery International. Cosechó numerosos premios;  entre otros, Primer Premio Salón de Tucumán, Primer Premio Salón Nacional y Gran Premio de Honor del  Salón Nacional (1988). En 1979 fue designado miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes. Hacia el final de su carrera, como es común en los escultores por la dureza de su disciplina, se inclinó por el dibujo y la pintura.

    Base: u$s 1.800.-

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    El músico.

    21. NOEMÍ GERSTEIN (Buenos Aires, 1904-1996)

    Bronce, sobre una base de madera. Fundición. Medidas. Alto: 24 cm.

    En El músico, desarrolló la composición de una figura sentada, sosteniendo un instrumento que por su base triangular se asemeja a la balalaika, una especie de laúd ruso. En tanto el asiento y las piernas son de sólida consistencia, el cuerpo y el instrumento fueron desarrollados mediante líneas ininterrumpidas, como un dibujo tridimensional, con la fuerza espacial del vacío resultante. Se manifiesta así esa particular comunión entre el músico y su instrumento, motivo presente en el arte de las vanguardias.

    Escultora, dibujante y artista plástica, Noemí Gerstein fue una figura fundamental del constructivismo, el informalismo y el geometrismo en nuestro país. Inició sus estudios con el maestro Alfredo Bigatti. Viajó a París, en la Academia de la Grande Chaumiér fue discípula del artista ruso Ossip Zadkine. En 1948 realizó su primera muestra individual en la galería Peuser. En el ’53 fue seleccionada para la realización del Monumento al Prisionero Político Desconocido, donde obtuvo un premio, exhibiendo en la Tate Galery.

    Desde 1938 participó en salones nacionales y provinciales, en 1975 fue la primer mujer nombrada miembro de número de la Academia Nacional de Bellas Artes. Expuso en Europa, Israel (el Estado de Israel, en 1969, la nominó entre las doce personalidades artísticas más importantes del mundo). Expuso en el Museo de Arte Moderno de Nueva York en 1967, en la Bienal de Escultura al aire libre Middleheim (Amberes, 1970) y en la Bienal de Venecia en 1956, 1962 y 1964. Obtuvo las Medallas de Plata en las exposiciones de Bruselas y el Senado de la Nación en 1957, y otros premios otorgados por el Instituto Di Tella, el  Fondo Nacional de  las Artes, y la Fundación Konex.

    Base: u$s 1.800.-

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    Figura.

    22. MARIANO PAGÉS (San Juan, 1922 - Buenos Aires, 2009)

    Bronce fundido. Firmado en la base del bronce: “Pagés”. Alto: 56 cm.

    La figura humana fue la primordial fuente de inspiración de Mariano Pagés, especialmente la femenina, continuando la tradición clásica de representación naturalista. En esta ocasión apreciamos una joven de temprana edad. Con las manos alzadas peina la cabellera y sujeta un rodete, inclinando su cabeza, que a su vez mira hacia un costado, logrando una elegante y bella composición.

    Mariano Pagés fue un destacado escultor. Se formó en la Academia Provincial de Bellas Artes de Mendoza  y en la Universidad de Cuyo. Posteriormente fue profesor de escultura en la Escuela Manuel Belgrano de esta última casa de altos estudios, y dirigió la Escuela de Artes en San Juan. Mudado a Buenos Aires a partir de 1954, en su taller de Belgrano trabajó el granito, la piedra arenisca, el mármol, la madera, el bronce y la cerámica. Una beca del Fondo Nacional de las Artes le permitió perfeccionarse en Europa, residió en Milán. Recibió numerosos premios; entre otros el Premio Salón Municipal de Buenos Aires en 1961, Gran Premio de Honor Presidencia de la Nación en 1962, Premio Estímulo en el 40° Salón Nacional, el primer premio del 47º Salón Nacional de Bellas Artes, y el Konex en cerámica en 1982.

    Base: u$s 2.800.-

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    23. carlos de chapeaurouge (1846-1922)

    Atlas del Plano Catastral de la República Argentina.
    1901.
     
    En Gran Folio, Portada, vuelta en bl., 1 mapa de la República con la indicación de todas las láminas que se presentan a continuación, más 119 láminas a doble página, con algunas restauraciones profesionales.

    Se trata del primer plano catastral del país, monumental obra realizada por Carlos de Chapeaurouge, ingeniero y agrimensor de notable labor en buena parte del país; trazó planos de colonias y pueblos, mensuró tierras y realizó estudios para el ferrocarril, además de publicar los primeros planos catastrales de numerosas ciudades.

    A modo de simple raconto, digamos que en 1874 delineó el plano de la actual ciudad de Mar del Plata con intervención de su propio  fundador  —don  Patricio Peralta Ramos— y entre otros, los pueblos de Campana, Arrecifes y Marcos Paz. En 1889 publicó el plan catastral de Buenos Aires con su nuevo deslinde al ser designada como Capital Federal y al cabo de doce años de labor, en 1896 sacó a la luz su obra cumbre, el atlas de Argentina con los planos catastrales de todo su territorio.

    Base: u$s 3.000.-

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    par de estribos “braseros”, de hierro

    24.

    Siglo XIX.
     
    Medidas. Alto: 15 cm. Abertura: 6,6 cm.

    Antiguo par de estribos tipo braseros de cuerpo de hierro, fundidos en una sola pieza, con su faldón calado y decorado, y su ojo ausente en ambos. De igual modo, carecen de la pisada. Sin duda se han conservado enterrados y pese a los deterioros visibles, resultan de interés por tratarse de un par exacto.

    De uso corriente en el gaucherío rioplatense fueron fabricados en España y más tarde, en Inglaterra, donde  a mediados del siglo XIX varias fábricas se especializaron en frenos, espuelas y estribos destinados al mercado sudamericano. (Ver Segundo Deferrari: “La del estribo”. San Antonio de Areco, Museo Las Lilas, 2013, pp. 28/29).

    Base: u$s 400.-

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    campana de bronce con escudo de la confederación argentina

    25.

    Circa 1870.

    Medidas. Alto: 30 cm. Diámetro de la boca: 26,5 cm. Campana de bronce fundida, Número 6, con su badajo
    original. Posee la indicación del fabricante -”Fundición I. Guglielmini”- y del distribuidor (éste, dentro de una cartela: F. Francioni”), y el escudo de la Confederación Argentina. También la decoran sendas guardas perladas.

    En la exposición interprovincial realizada en la ciudad de Mendoza en 1885, Guglielmini exhibió una de sus campanas, la que fue adquirida por gestión de Melitón Panelo, presidente del Centro Industrial Argentino, para ser colocada en el templo de la ciudad de Campana.

    En cuanto al distribuidor, la casa de Francisco Francioni siguió activa en Buenos Aires hasta por lo menos los años 20 del siglo pasado.

    Base: u$s 1.600.-

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    cervecería bieckert

    26.

    Afiche de chapa enlozada.
    Circa 1910.

    Cartel publicitario enlozado. Medidas: 152,8 x 69 cm. Ejemplar con pérdidas marginales, conservando toda su prestancia.

    La Compañía Cervecería Bieckert Limda., fue creada por el francés Emilio Bieckert, quien había llegado a estas tierras en 1855. Miembro de una familia de cerveceros, aquí desarrolló una importante carrera empresarial. En 1908 trasladó a Llavallol la gran fábrica de cerveza que hasta entonces funcionó en las actuales Esmeralda y Juncal, en pleno barrio capitalino de Retiro. La nueva y monumental construcción apareció en un folleto publicitario del año siguiente, donde se promocionaba el loteo “de las primeras 15 manzanas” en dicha ciudad (Llavallol), ubicado “a 100 metros de la gran cervecería Bieckert, la que dará  luz eléctrica, fuerza motriz y agua corrientes a la población que se forme en estos terrenos”.

    La imagen panorámica de la fábrica exhibida en el folleto es exactamente la misma que se utiliza en el excepcional cartel publicitario aquí ofrecido, una pieza destinada a una gran colección de memorabilia.
     
    Agradecemos la información brindada por el coleccionista e investigador Daniel Sale.

    Base: u$s 3.600.-





  • FOTOGRAFÍA

     
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    Argentina, Brasil y México.

    27. autores varios

    1901/1903.

    Conjunto de 56 fotografías estereoscópicas montadas en sus cartones originales, de 8,5 x 17,8 cm.

    Excepcional colección de vistas estereoscópicas; todas, excepto una, en papel albuminado.

    El primer conjunto  —conformado por 6 estereoscópicas, al dorso el número 158— fue realizado por un fotógrafo aficionado (probablemente miembro de la Sociedad Fotográfica Argentina de Aficionados) y entre ellas, destaca un interesante registro de peones trabajando junto a enormes parvas de heno; y 2 con sendos jinetes en un rodeo de ganado.

    Le sigue un grupo muy valioso referenciado en francés y en castellano —fechado en 1901—, en tinta roja y con una misma caligrafía, el que aún podemos dividir entre la ciudad de Buenos Aires y Luján. En la primera sección, calles, iglesia, interior de una vivienda, cementerio de la Chacarita, tranvía, fábricas, el Matadero de La Negra, y la Vieja Tablada. En tanto que a la sección “Luján” la integran 8 imágenes con la construcción de su gigantesca Basílica; la plaza, la santería y un registro con peregrinos que marchan desde La Plata hacia dicho santuario.

    Continúan 3 estereoscópicas, nos muestran las ruinas del incendio que el 14 de junio de 1902 destruyó un lavadero; 5 fotografías del Puerto de Buenos Aires, y una titulada “Canalización del Riachuelo el 30 de marzo de 1903”; más 10 registros de un establecimiento industrial.

    Finaliza la colección con 7 estereoscópicas internacionales: 2 de ellas son de Río de Janeiro (Brasil) y las restantes, de la ciudad de San Lorenzo, en México.

    Base: u$s 900.-

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    Retrato de Dama.

    28. fotógrafo desconocido

    Último cuarto  del siglo XIX.
     
    Excepcional marco para exhibir un portrait-cabinet. Medidas: 47,2 x 41,2 cm. Obra contenida dentro de un marcovitrina.

    Registro de estudio sin datos de autoría ni de identidad de la dama retratada, la que se luce en un excepcional marco de seda, hilos dorados y plateados, y perlas. Su armónica composición envuelve la albúmina en una compleja ventana ovalada, la que es contenida a su vez por volutas que se elevan sobre un fondo de seda. El ornato se corona en una flor, homenaje para la retratada. Todo el conjunto se haya enmar- cado a su vez por cuatro varillas pintadas de azul cielo y cuajadas de estrellas doradas.

    Base: u$s 360.-

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    Argentina y Chile.

    53. arturo w. boote; y otros

    Circa 1895.

    Conjunto de 30 albúminas montadas a ambos lados —a razón de una o dos por cara—, sobre 8 inusuales cartones de época de 48,7 x 32,6 cm. Medidas de las albúminas; las más grandes en torno a 21,5 x 27 cm., y las más pequeñas: 17,2 x 22,2 cm. Todas epigrafiadas con textos manuscritos en tinta, en castellano o alemán.

    Tres de ellas corresponden al fotógrafo Arturo W. Boote, todas de la provincia de Mendoza. Le siguen 3 albúminas de gran tamaño —unidas por la misma mano en la escritura de los títulos sobre el negativo—: “Paso del Tolorsa”, “Puente del Inca”, y “Laguna del Inca”, y otras 3 que llevan títulos en recuadros semitransparentes, con información topográfica: “El Portillo. Ko. 60”, “Caracoles del Portillo. K. 187.000”, “Cerro de los Penitentes. K. 154.000”. Las demás, con indicaciones manuscritas.

    Las imágenes se internan en ambos lados de la cordillera andina con tomas de una calidad excepcional y en excelente estado de conservación. Entre ellas impacta el registro de una pareja de cóndores. La imagen más tarde fue impresa por J. Allan, editor de Valparaíso, Chile, en postales con el título “Cóndores en la Guardia Vieja. Chile”.

    El conjunto —formado por un viajero alemán— se vincula al Ferrocarril Trasandino que iniciaran los hermanos Clark en 1889 en ciudad de Los Andes (Chile), pero el que por razones financieras quedó en manos de la firma inglesa Trasandine Construction Company. Desde Los Andes la línea férrea avanzaba por Salto del Soldado, terminal del tramo chileno, donde carros y mulas esperaban a los viajeros para ser trasladados hasta Juncal, después de haber cambiado caballos en Guardia Vieja. Al día siguiente proseguía el viaje rumbo a Las Cuevas —pasando por Portillo y Las Cumbres— y desde aquí, hasta Punta de Vacas, donde el tren argentino los desplazaba hasta Mendoza. (En Historia del Ferrocarril en Chile, por María Piedad Alliende E., Goethe-Institute, Pehuén Ed., 1993).

    Buena parte del recorrido aparece aquí retratado. Algunas de ellas fueron publicadas en un conjunto de 9 álbumes atribuidos a Obder Heffer que forman parte de la colección del Centro Nacional del Patrimonio Fotográfico de Chile.

    Arturo Wood Boote (1861-1936), argentino hijo de inmigrantes ingleses, fue un destacado fotógrafo y editor de álbumes —con registros propios y de otros profesionales— desde fines de los años 1880 hasta los inicios del siglo XX.

    Agradecemos la información brindada por la doctora  Margarita Alvarado, de Chile.

    Base: u$s 1.400.-

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    la vuelta al mundo a través una colección fotográfica

    29. aavv (autores varios)

    José Otto Maveroff.
    Circa 1900.

    Álbum con 142 albúminas y gelatinas de plata, de diversos tamaños, las mayores de 28 x 22 cm. Todas epigrafiadas en lápiz, e intercalado un sello de pertenencia: “José Otto Maveroff - Buenos Aires”.

    Encuadernación con título dorado: “Ricordo - 1898”.

    Colección fotográfica personal del marino e ingeniero eléctrico José Otto Maveroff —comienza el álbum, a modo de presentación, con dos autorretratos—, conocido por sus viajes y estudios en la región austral y fundador de la Asociación Electrotécnica Argentina. Entre otros, incluye fotografías de Alfred Noack (Génova), ND. Brogi (Italia), B. B. & B. (Inglaterra) y Bruckmann (Munich, Alemania) con vistas y retratos de usos y costumbres, más un conjunto de tomas fotográficas de obras de arte de las diversas regiones que atravesó a lo largo de sus viajes. Entre estas, destaca la fotografía del Duomo de Milán con  su cielo intervenido,  sería obra  de Carlo Naya (1816-1886), fotógrafo italiano cuya especialidad eran estas intervenciones de nubes en paisajes urbanos.

    A continuación, un llamativo registro de los mares del sur argentino  —varias imágenes indican “Ushuaia Febrero 899”—, levantadas mayoritariamente por Tomás Parfith y J. A. Barcagno. En dos preciosas imágenes, indígenas de Tierra del Fuego junto a los marineros. Estas tomas y las de afrobrasileños, le confieren un valor antropológico al álbum y un auténtico desafío, pues tientan a realizar una investigación más exhaustiva para identificar a los autores de estos registros, infrecuentes y atractivos.

    José Otto Maveroff (Paraná, 1875-1936) formó parte de la tripulación de la corbeta “Uruguay” que comandada por el almirante Julián Irizar, en el verano de los años 1903/1904 rescató a la expedición antártica sueca que encabezaba Otto Nordeskjöld.

    Base: u$s 1.200.-

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    Un gaucho con el guitarra y mate.

    30. clemente onelli (Italia, 1864 - Buenos Aires, 1924)

    Principios de siglo XX.

    Copia a la gelatina de plata. Obra fotográfica iluminada (coloreada). Medidas: 31,5 x 26,5 cm. Ejemplar en muy buen estado, con un texto manuscrito al pie: “Foto e instrucciones manuscritas de Clemente Onelli”.  Y en otra grafía (del propio Onelli): “(P)antalon en las rodillas color seda cruda oscura - […] - fajas con dibujos colorada y negra - […] - piso amarillo verdoso - horizonte brumoso - cielo pálido”. Aquellas indicaciones guiaron la iluminación de la imagen.

    El presente retrato —posado, en estudio— muestra un gaucho entrado en años, de profusa barba y sombrero requintado, poncho y guitarra, que siguiendo las instrucciones del fotógrafo, se encuentra sentado —como si fuera en un trono rústico— a cierta altura y sobre un textil indígena.

    La toma fue realizada por el científico y naturalista italiano Clemente Onelli, un registro más donde la cámara fue su fiel compañera. Así lo hizo también en sus exploraciones patagónicas; lo testimonia en su libro “Trepando los Andes”, editado en 1904, donde reafirmó su condición de fotógrafo documentalista:  “Mi  retina  y  mis  placas  fotográficas” —escribió. Onelli anotó sus instrucciones para una posterior edición, la que no hemos podido localizar. Sí advertimos que largo tiempo más tarde, la imagen fue utilizada por José M. Paladino Gimenez autor de la monumental obra “El Gaucho - Reseña Fotográfica 1860-1930” (ver ítem 80), para ilustrar su subrecubierta.

    Base: u$s 1.600.-

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    Marseille.

    31. henri cartier-bresson (Francia, 1908-2004)

    1932.

    Gelatina de plata, con el sello del artista al dorso Henri Cartier-Bresson. Mention obligatoire. Priède de reproduire cette photo intégraiement sans en  modifier le cadrage. Medidas: 20,1 x 16,7 cm.

    Henri Cartier Bresson (Chanteloupen-Brie, 1908-2004) fue un célebre fotógrafo francés, considerado por muchos como el padre del fotorreportaje. Leemos en La fotografía del siglo XX (Museo Ludwig, Colonia) que: “Cartier-Bresson fue una leyenda viviente. No hay ningún otro fotógrafo que, como él, sea citado tan a menudo para ilustrar una de las grandes posibilidades de la fotografía: la de fijar el instante. Pero para Cartier-Bresson no se trataba de cualquier momento, para él solo contaba ‘el instante decisivo’, aquel que lleva en sí mismo la esencia de la situación”. Trabajó para casi todos los grandes periódicos internacionales.  Fundó  con  Robert Capa, David “Chim” Seymour y George Rodger el grupo “Magnum” y viajó por la India, Birmania, Pakistán, China, Indonesia,  Cuba,  México, Canadá,  Japón  y  la  ex  Unión Soviética. En el año de la presente fotografía —1932— el galerista Julien Levy organizó su primer muestra individual, contando con tan solo veinticuatro años. Como tantos fotógrafos de talento, Cartier-Bresson luchaba por sus derechos de autor (artísticos y económicos), lo apreciamos en el sello húmedo al dorso de su obra.

    La fotografía nos muestra  una  escena en las calles de Marsella, en la que Cartier-Bresson juega, en una toma de tipo aérea, con las sombras de un carruaje tirado por un caballo y las perspectivas de la arquitectura.

    En la vasta producción de este genial artista de la cámara, estamos ante una de sus imágenes icónicas.

    Base: u$s 1.100.-

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    Carlos Gardel.

    32. juan caruso; fotógrafo desconocido

    Buenos Aires y Montevideo, 1933.

    Dos gelatinas de plata, una dedicada y firmada por C. Gardel, y la otra virada al sepia. Medidas: 23,3 x 29,8 cm. y 18,4 x 24,6 cm, esta última.

    Dos retratos de Carlos Gardel; el primero, registro del fotógrafo Juan Caruso, lo muestra en La Mulata, Montevideo, el 30 de octubre de 1933, día en que Gardel firmó la escritura de compra de los terrenos de la calle Podestá en los que edificaría la casa que nunca llegó a ver terminada. Junto a Gardel se encuentra  Ricardo Bonapelch, su admirador, imitador y apoderado para la construcción de su casa de Uruguay. Detrás, a la izquierda, Manuel Barca, empresario uruguayo, y a su lado Francisco Maschio, entrenador de caballos.

    La segunda toma fue realizada el 7 de noviembre de 1933 por un fotógrafo desconocido en el interior del crucero italiano Conte Biancamano. Su autor era un artista de la cámara, pues manejó con destreza la luz a flash en el interior oscuro del barco. A la derecha de la imagen el “Zorzal Criollo” —con traje rayado, corbata y clásico sombrero— junto a otros tres caballeros. A su lado, Horacio Pettorossi, su guitarrista, a quien  le sigue Armando Defino, su apoderado, y Alfredo Frigerio, un  turfman uruguayo. El fotógrafo captó a una admiradora asomándose en un segundo plano. La obra se encuentra firmada y dedicada por el músico al emblemático Café Tortoni: “…con  recuerdos  sinceros de su fiel amigo. Carlos Gardel. Buenos Aires, 1933”.

    Nos dice Alejandro Michelena en su libro Viejo Café Tortoni, Historia de las Horas (Corregidor, 2008) que Gardel, además de haber cantado dos veces en el café, era habitué del mismo, donde se reunía con amigos.

    Agradecemos la información brindada por la investigadora Martina Iñiguez.

    Base: u$s 1.000.-



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    LIBROS E IMPRESOS



     
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    piedra fundacional de la filosofía occidental

    33. platon

    Platonici dialogi sex, Nume  primùm è Greco Latinum conuersi Sebastiano Corado interprete. […] Lugduni. Apud. Ioan Tornaesium. 1550.

    En 12º, Portada con deterioros marginales, 85 pp. Encuadernación en pergamino de época. Buen ejemplar.

    Encuadernado con:
    Divini Platonis operum a Marsilio Ficino Tralatorum, Tomus Primus. Continens, Quaternitatem Primam, & Secundam. Omniae mendatione, […]. Lugduni, Apud. Ion. Tornae- sium. 1550. 647 pp.

    La primera obra contiene seis diálogos de Platón traducidos por primera vez en 1542 por Corrado, sólo ocho años antes de esta edición. Los 6 diálogos son: “De lo Justo”, y “De la Virtud”, ambos diálogos con Sócrates; “De la Consulta” o “Demodocus”; “Deliberando”, o “Sísifus”; “Eryxías” o “Divitiis”; y por último “Definiciones”.

    En sus primeras creaciones Platón se apoyó fielmente en su maestro, Sócrates, para avanzar en la madurez de su producción intelectual abordando ideas propias. En sus tramos fundamentales, su obra tomó la forma de diálogos.

    El título que ahora ofrecemos está precedido por una dedicatoria a los lectores del celebrado astrónomo y geógrafo Simón Grineus. Luego sigue el proemio dedicado a Lorenzo de Médici y la importante biografía de Platón de Marcilio Ficino, el traductor de los manuscritos originales del griego al latín.

    Se cree que Platón escribió cuarenta y dos diálogos, recopilados por sus discípulos y otros escritores contemporáneos. Y se conservan algunas cartas supuestamente de sus años de vejez. De estos 42 diálogos, Marcilio Ficino tradujo 36 —que ordenó en nueve grupos, llamados “quaternitas”—, los que fueron publicados en 1491, siendo los restantes traducidos por Sebastiano Corrado recién en 1542  (ofrecemos aquí su edición de 1550).

    El segundo título de este volumen contiene los dos primeros grupos o “quaternitas” —con ocho diálogos—, con las traducciones de Ficino y los comentarios de Grineo.

    Base: u$s 1.500.-

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    un clásico de la bibliofilia americana

    34. gregorio garcía (España, 1554-1627)

    Origen de los Indios del Nuevo Mundo, e Indias Occidentales, averiguado con discurso de opiniones por el Padre Presentado Fr. Gregorio García, de la Orden de Predicadores. […]

    Dirigido al Angelico Doct. Sto. Tomas de Aquino. Martinez  Abad, Madrid, 1729.

    En Folio (medidas: 29,5  x 20,3 cm.), Portada, Frontis con grabado, 14 hojas sin numerar, 336 páginas, más 40 hojas sin numerar. Encuadernación moderna en pasta española con títulos dorados y cantos marmolados. Ejemplar en excelente estado.

    Palau, n. 98007, Medina, IV, n. 2713; Borba de Moraes, I, n. 346; Sabin, n. 26657 (“una obra de vasta erudición. Todo lo que alguna vez se ha imaginado en cuanto al origen de los americanos, y la forma en que se pobló este Nuevo Mundo, se reúne aquí”).

    Esta segunda impresión —mucho más completa que la primera, de Valencia—, se debe al cuidado del sabio A. González Barcia. Además de su precioso grabado de San Agustín, fue embellecida con florones xilográficos al inicio y fin de cada Libro, y con diversos grabados en cobre en la portada y en el texto.

    El Padre Gregorio García sostuvo que el hombre americano proviene de varias razas del Viejo Mundo, incluidos los chinos y los tártaros. En sus páginas se deslizan observaciones directas levantadas en su estadía en América, además de utilizar un texto escrito por Juan de Vetanzos, uno de los compañeros de  Pizarro, nunca antes publicado.

    Base: u$s 2.000.-

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    invasiones inglesas.

    35. santiago de liniers (1753-1810)

    Exmo. Señor. [Texto] En los apuros en que se hallaba mi atencion el 16 del mes proximo  pasado comuniquè à V. E. brevemente el feliz suceso de la reconquista de esta Plaza. (…).
    Buenos-Ayres 11 de Octubre  de 1806.
     
    En 4º menor, 8 pp. Encuadernación en pasta española, lomo en tela con títulos dorados. Buen ejemplar. Furlong, n. 785.

    Salido de las prensas de Niños Expósitos contiene la misiva que Santiago de Liniers le envió a Manuel de Godoy, el llamado Príncipe de la Paz, funcionario de la más absoluta confianza del monarca español Carlos IV. Se trata de una rectificatoria del primer parte redactado, cuando le comunicó el resultado favorable de la acción militar.

    Desafortunadamente, en la primera nota que Liniers le envió el 16 de septiembre de aquel año, olvidó mencionar el valiente comportamientode los ciudadanos locales. Tamaño error fue advertido por el Cabildo, haciéndoselo notar a Liniers quien elevó sus disculpas de inmediato: “ […] en los apuros en que se hallaba mi atención”, no había hecho mención  del “extraordinario  esfuerzo de este vecindario para sacudir un yugo […]” En estos términos fue salvado el fallo.

    Base: u$s 960.-

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    singular ejemplar dedicado por el autor al anticuario pardo, y por este a antonio santamarina

    36. alfredo taullard

    Mosaico de Antigüedades. Colección de Artículos de Diario. Publicados por el Autor en “La Razón”. Buenos Aires. Imp. Ferrari. 1927.

    Extremadamente raro. En 4°, 218 pp., (incluye Portada), 2 h. Encuadernación en tela con títulos dorados. Con dedicatoria manuscrita del autor en la portada: “A mis estimados amigos Pardo, (…). Abril 18/927. A. Taullard”, a su vez obsequiado posteriormente a Antonio Santamarina: “Para don Antonio cordialmente R. F. Pardo” Abajo y a la derecha el sello seco y circular: “Antonio Santamarina – Bs. As”, y en la tapa la etiqueta con ingreso a su biblioteca privada.

    Sin duda, el más infrecuente de los títulos editados por Alfredo Taullard y en un ejemplar único. Se trata de una compilación de artículos publicados en el diario La Razón; Taullard desarrolla aquí sus vastos conocimientos referidos a la historia y las artes en nuestras tierras. La campaña de Rosas al desierto y numerosos textos que abordan su gobierno y su familia están reunidos junto a materias tan diversas como el primer billete de banco, el rey de la Patagonia, la batalla de Ituzaingó, la recova vieja y el drama de las falsificaciones, por nombrar  algunos pocos títulos entre los escogidos para esta obra.

    Base: u$s 650.-



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    MANUSCRITOS



     
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    37. diego estanislao de zavaleta (Tucumán, 1768 - Buenos Aires 1842)

    Elementa Philosophia […]. Physica generali. 1796.

    En 4° (medidas: 20,8 x 16  cm), 221 hojas sin numerar, incluyendo Portada, con la rosa de los vientos dibujada en tinta, calada y aplicada en una hoja, más 1 en blanco, intercalada entre todas las otras, manuscritas. Encuadernación de época en pergamino. Buen ejemplar.

    Excepcional códice manuscrito del  sacerdote  Diego Estanislao  de  Zavaleta, redactado  siendo  catedrático de Filosofía entre los años 1795-1797, cuando dictó los cursos de física general, física particular y metafísica. En su segunda hoja del presente ejemplar (en el Prefacio o “Profatio”) alude a la Física general, contiene la Sección 1°  de tierra y reino de los minerales, y se inicia con un texto sobre el “Globus terrachius”.

    Se conocen unos pocos códices de Zavaleta en los que aborda las lecciones de Filosofía, Metafísica, “Sycología” y Teología. Fue uno de los más destacados escolásticos en tierras argentinas. Se formó en el Convento de Santo Domingo y en el Real Colegio de San Carlos, donde finalmente fue profesor. En Mayo de 1810 adhirió al movimiento patriota y el 30 de aquel mes dictó su famosa “Exhortación Cristiana”, un sermón en acción de gracia por la instalación de la Junta de Gobierno.

    Furlong destaca en los estudios sobre Física de Zavaleta, sus observaciones locales, como la referente a una ballena varada en Maldonado, así como otros capítulos sobre la electricidad indicando su admiración por Franklin.

    Base: u$s 4.600.-

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    38. justo p. sáenz (Buenos Aires, 1892-1970)

    La milonga se ha perdido […].
    1952.

    En Folio, 3 hojas mecanografiadas, con  las correcciones manuscritas que le realizara el autor y su firma al final de la poesía. Ejemplar dedicado, con otra firma de Sáenz.

    Se trata del texto original de la milonga escrita por Justo P. Sáenz, quien aquí la corrige y finalmente, la firma, e incluso, obsequia a un amigo diecisieteaños más tarde. Sáenz comienza con una explicación: “A modo de glosa de un antiguo cantar popular”. Años más tarde, el maestro Atahualpa Yupanqui la llevó a su versión musical, abreviada y con variantes en el título: La milonga perdida. Don Ata —su nombre real es Héctor Roberto Chavero— fue uno de los más exquisitos músicos argentinos; cantautor, guitarrista, poeta y escritor. Sus creaciones y actuaciones públicas en escenarios del mundo lo distinguieron con afecto y honores por igual.

    Justo  P. Sáenz, ensayista, literato y poeta, residió en diversas regiones del país familiarizándose con los modismos y costumbres de estos lugares.

    Base: u$s 600.-



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    MISCELÁNEA



     
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    montura tehuelche.

    39.

    Patagonia, segunda mitad  del siglo XIX.
     
    Medidas. Largo: 49 cm. Alto (arzón delantero): 28,8 cm. Ancho: 30 cm.

    Rústica silla de montar, construida con maderas tratadas con hachuelas, encastradas. Un pequeño resto de cuero nos indica que en su tiempo estuvo forrada con dicho elemento.

    Su diseño nos remite al conocido dibujo que George Musters incluyó en su relato sobre el viaje que junto  a los tehuelches realizó en 1870 (En At home with te patagonians. London. J. Murray. 1871), donde se aprecian formas idénticas con el arzón delantero, recto y más elevado del posterior que presenta una cierta inclinación y una curvatura funcional.

    Estos ejemplares antiguos del apero indígena utilizado en la región patagónica son extremadamente inusuales.

    Base: u$s 2.200.-




  • Más bien pequeñas, en el apero marchaban dentro de una alforja, o en carretas, en el interior de un baúl. Presentamos aquí dos ejemplos de ellas, hechos en cuero, de distintas épocas aunque ambos de origen paraguayo.
    Las que se utilizaban en las viviendas eran de mayor porte, realizadas en madera (preferentemente de cedro) y hasta decoradas con encastres.
     
    Agradecemos la información brindada por la investigadora paraguaya Milda Rivarola.


     
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    yerbera “de viaje”.

    40.

    Cuero labrado. Medidas. Alto: 19,8 cm. Diámetro: 13,2 cm.

    Cuero cortado y repujado, con decoración de arabescos. Tapa  con  bordes  festoneados, también minuciosa- mente decorada. Obra en buen estado. Ex colección Ricardo Lafuente Machain.

    Sus labores se vinculan de modo directo a los bellos cordobanes que en principio llegaban desde la Península Ibérica y que tiempo más tarde también se fabricaron en los talleres de las misiones jesuíticas, los que aparecen en los tapizados de cuero de las sillas y sillones virreinales, en cofres y baúles, y aquí, en un recipiente elaborado para contener la yerba mate.

    Base: u$s 1.600.-

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    yerbera “de viaje”.

    41.

    Cuero repujado. Medidas. Alto: 15,2  cm. Diámetro: 14 cm.

    Recipiente de cuero liso, con su tapa de bordes labrados y festoneados, y un  pequeño ornato en su cubierta superior. Obra en buen estado. Ex colección Ricardo Lafuente Machaín.

    Para su datación nos detenemos en el estudio de Josefina Pla, cuando en referencia a los cueros trabajados, afirmó: “Esta artesanía desapareció después de la guerra del Setenta (en alusión a la Guerra del Paraguay), por varios motivos”. Explicando entre otras razones, la enorme disminución de la población masculina, el empobrecimiento del hombre de campo y la “tantas veces mencionada importación de suntuaria extranjera”. (En Las artesanías en Paraguay. Asunción, Edic. Comuneros, 1969, p. 85).

    Base: u$s 1.000.-

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    divisa “punzó” argentina.

    42.

    Buenos Aires. 1851.

    Seda estampada; ejemplar con roturas. Medidas. Largo: 18,8 cm. Ancho: 2,7 cm.

    Las cintas color “punzó”, emblema federal, fueron utilizadas a lo largo de los gobiernos de Juan Manuel de Rosas, al punto que en 1835 éste ordenó su uso obligatorio. El signo de identidad partidaria incluía el color y la leyenda; que las hubo variadas, partiendo de la más extendida de “Federación o Muerte”.

    Aquí se aprecia una frágil cinta de seda —con fracturas por el tiempo transcurrido desde su origen— con la síntesis en su extremo: “F o M”. Además de las primigenias leyendas que indicaban “¡Viva la Confederación Argentina! y ¡Mueran los salvages (sic) unitarios!, se observa el mensaje que fue utilizado después del pronunciamiento de Urquiza (del 1° de mayo de 1851), cuando asumió el liderazgo de una rebelión que al año siguiente destituyó el gobierno de Rosas. Enemigo del federalismo de tinte porteño, Urquiza fue calificado de “loco traidor salvaje unitario”, y así lo estamparon en la cinta.

    Base: u$s 1.500.-

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    trabuco de cochero.

    43.

    Europa, fabricado entre  1840 y 1860.

    Arma de fuego con sistema de avancarga. Medidas. Largo: 96 cm. Peso: 3,9 kg.

    Cañón de acero, en su primera mitad octogonal y cilíndrico hacia su boca, ésta más amplia, forma que le permitía identificarlo popularmente como “naranjero”. Su culata es de madera de nogal con su garganta segrinada y cantonera de hierro. Lleva tallada sobre la madera las iniciales “P. W.”. Sistema de disparo de avancarga y su mecanismo con llave de percusión.

    En la construcción se puede apreciar su calidad, también puesta de manifiesto en la robustez de los materiales empleados. Conserva su lustre original tanto en la madera como en el metal, con un buen estado de conservación. El mecanismo funciona correctamente.

    De uso en nuestro territorio desde mediados del siglo XIX. Estas armas largas eran utilizadas por los cocheros de las diligencias y en todo viaje con carruajes o carretas, para protegerse de la indiada o de los bandoleros que asolaban en la inmensidad de los trayectos cubiertos.

    Base: u$s 2.500.-



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    OBRA GRÁFICA



     
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    44. adolphe d’hastrel (Francia, 1805-1875)

    Musee Cosmopolite.
    Ancienne Mon Aubert. París. 1850.

    En 4° menor  (medidas: 26 x 18 cm), con 64 láminas. El ejemplar reúne las 37 estampas de España y Portugal, y las 27 de América (Argentina, Paraguay, Uruguay, Perú y México); la  totalidad de lo incluido en la colección —se editó sin textos explicativos—, que se extendió por otras regiones. Impecable, preservado en una moderna caja.

    El editor reunió excelentes artistas, entre ellos Adolphe D’Hastrel, oficial francés que participó activamente en el Bloqueo al Río de la Plata, quien realizó las acuarelas que derivaron en las litografías de nuestro territorio. Sobre Argentina incluye cinco: el gaucho estanciero, un soldado en un campamento federal, una india pampa en la frontera, gaucho de Corrientes y un gaucho de Córdoba.

    Nombrado comandante de la isla Martín García, en las horas libres que pasó por estas tierras D’Hastrel dio rienda suelta a sus gustos artísticos y entre 1839 y 1840, levantó numerosos bocetos, dibujos y pinturas con los temas que más lo cautivaron.

    Base: u$s 6.000.-



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    PLATERÍA Y OTRAS ARTES VIRREINALES Y CRIOLLAS



     
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    par de placas ornamentales.

    45.

    Perú o Alto Perú, segunda mitad  del siglo XVIII.

    Medidas (con pequeñas variantes una de otra). Alto: 63,8 cm. Ancho: 47 cm.

    Notable expresión de la orfebrería virreinal hispanoamericana. Plata batida, repujada y cincelada, de bordes ondulados y forma oval con su decoración simétrica.

    Cintas, roleos vegetales, hojas, flores y aves, entre otros ornatos envuelven una tarjeta elíptica con las letras “I. H. S.”, una cruz y tres clavos. Por encima, el Espíritu Santo en forma de paloma con sus alas abiertas. Al centro y en los laterales, roleos que concluyen en un mascarón de perfil, probablemente una manifestación del antiguo “hombre verde”. Y en su tramo inferior, una figura femenina con sus manos elevadas, y a derecha e izquierda, sendos pájaros.

    Estamos ante una clara y exquisita manifestación del estilo barroco  —así lo indica el llamado “horror vacui” (horror al vacío)—, con la venera en su coronamiento, recurso también utilizado en este tiempo, antes del arribo  del rococó.

    En cuanto a la calidad de estas obras, dejemos que hable la sapiencia del profesor Luis A. Ribera: “Los trabajos de orfebrería de mayor importancia eran los dedicados al culto católico, no hubo obra civil que pudiera igualarse en esplendor  a lo que  produjeron  los obradores  altoperuanos  para ornamentar iglesias y capillas.” (Ver Adolfo L. Ribera: La orfe- brería colonial. En “Platería Sudamericana de los siglos XVII.- XX. Hirmer Verlag München, 1981, p. 41).

    Base: u$s 7.800.-

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    hierbera o coquera.

    46.

    Alto Perú, fines del siglo XVIII o principios del XIX.

    Madera y plata. Medidas. Alto: 15,5 cm. Profundidad: 22 cm. Largo: 21,6 cm.

    Recipiente elaborado en madera y ornamentado con la tradicional técnica de la taracea con guardas, figuras y motivos de la flora. Tapa rebatible en cuya testa se destaca una venera reelaborada con la misma técnica de incrustaciones. Su sistema de cierre y bisagras fue realizado en plata batida, repujada y cincelada (posee su llave). Apoya sobre tres patas.

    En el mobiliario de uso doméstico, las coqueras o hierberas (destinadas a almacenar y proteger bajo llave las hojas de coca o de la “hierba del Paraguay”) se realizaban en madera tallada, en láminas de plata batida o en recipientes también de madera, pero decorados con labores de taracea, como es el caso de nuestro ejemplar, probablemente oriundo de los talleres de Moxos o Chiquitos.

    Base: u$s 8.000.-

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    chocolatera de plata.

    47.

    Argentina,  siglo XIX.

    Plata y madera. Medidas. Alto: 32 cm. Peso: 1.605 gramos. Importante chocolatera de plata batida, con su cuerpo dividido en dos secciones: lobular la inferior y troncocónico la superior. Presenta una moldura  sencilla en la boca, y su tapa con una abertura superior, cubierta por una lámina giratoria que remata en una perilla. Apoya sobre una base formada con un aro de plata de sección cóncava, liso. Característico en las chocolateras, su mango lateral de madera y plata, con una cadenilla a la que se sujeta la tapa.

    En su base y aplicado con punzones, se lee “G . M”, probablemente las iniciales de su dueño.

    Base: u$s 7.000.-

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    rapetera.

    48.

    Bolivia, circa 1826.

    Coco tallado con calces, coronamiento y cadena de oro. Alto: 6,2 cm.

    Exquisita labor de joyería en este pequeño recipiente, de probable uso como rapetera, con dos composiciones talladas: el escudo nacional y un libro abierto en alusión a la Constitución que lleva grabadas en su interior: CO - DI - GO.

    Envuelven ambas  escenas talladas las leyendas:
    “VIVA LA REPUBLICA BOLIVIANA” // “PARA EL DOMA […] JOSE REQUENA” // “VIVA LA CONSTITUCIÓN BOLIVIANA”.

    En 1826 Bolivia dictó su Constitución nacional y por ley, aprobó el escudo que aquí se observa.

    La rapetera fue probablemente obsequiada a un personaje potosino. El consumo del rapé —polvo de tabaco— se extendió desde América hacia los gustos de la aristocracia europea y también, de las sociedades criollas más acomodadas en nuestro continente. La costumbre estuvo acompañada del uso de refinadas cajas, elaboradas en los materiales más suntuarios. En nuestro caso, una auténtica joya.

    Agradecemos la información brindada por el doctor Pedro Querejazu Leyton, experto boliviano en arte e historia.

    Base: u$s 6.800.-

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    cuchillo criollo de origen europeo.

    49.

    Inglaterra (¿?) Circa 1850.

    Acero, latón, cornamenta y cuero (o cartón). Medidas. Largo de hoja: 18,7 cm. Largo total: 31,6 cm.

    Notable cuchillo de diseño criollo y fabricación europea, al parecer, inglesa. La hoja de sección triangular, filo y contrafilo, y botón redondo, con su espiga para ser encabada; la empuñadura  facetada y con soajes, y las líneas sobrias de la vaina —con brocal, traba y puntera—, nos remiten a las formas únicas del cuchillo criollo del gaucho. Y sin duda, en su fase temprana,  entre el segundo y tercer cuarto  del siglo XIX.

    Con los años, la simpleza inicial —bien manifestada en la vaina plana de este cuchillo, hecha en cuero o cartón— fue derivando hacia formas más elaboradas y suntuosas, como ya comienza a manifestarse en el diseño del cabo. En este caso con cuerpo de cornamenta decorada con una técnica de estampado que le permite copiar sobre ésta, su forma facetada, el pomo y los soajes semejando ser de metal (advertimos que no lo hemos lustrado en el afán de preservar su pátina).

    Las líneas de la hoja —aquí con un “Pegaso”, caballo alado, como marca— conservan un aire próximo a las flamencas, las primitivas hojas importadas en nuestro territorio ya como cuchillos o para encabar al gusto local. Los detalles decorativos en su lomo, el vaceo y las muescas, así como la curva del talón, indican esta herencia.

    Base: u$s 2.000.-

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    Cuchillo de cintura, picazo.

    50. raúl draghi

    San Antonio de Areco, Circa 1990.

    Plata, acero y cuero. Medidas. Largo de hoja: 26 cm. Largo total: 42,7 cm.

    Empuñadura  de plata facetada —de sección octogonal—, lisa y con soajes cincelados con diseño de hojas y flores. Vaina “picaza” con embocadura y puntera de plata -con soajes decorados con los mismos motivos que en el cabo-; y en la traba los punzones de autor: R. DRAGUI, y de título del metal: 800. Hoja marca “C. A. Allende”, de Tandil.

    Raúl Draghi, destacado soguero de San Antonio  de Areco, aprendió los secretos de la platería en el taller de su primo Juan José Draghi. Aquí presentamos un cuchillo con las labores en plata de su autoría y seguramente, con la vaina hecha por su padre homónimo, importante talabartero de la tierra de Don Segundo Sombra.

    Carlos A. Allende, el forjador de la hoja, fue el gran maestro de la cuchillería tandilera, dueño y creador de la marca La Movediza, de la que tiempo más tarde se retiró para aplicar todas sus energías en su otra pasión: las esculturas. Ésta es una hoja de su primera época, la que se encuentra en buena forma. 

    Base: u$s 2.200.-

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    Cuchillo galloneado de plata.

    51. francisco garcía janko (Potosí, Bolivia, 1968)

    Buenos Aires, contemporáneo.

    Plata y acero. Medidas. Largo de hoja: 21,3 cm. Largo total: 36,8 cm.

    Plata laminada, fundida y cincelada. Atractivo cuchillo con su decoración galloneada, cincelada, y en la traba, una figura fundida, en tanto que la puntera aparece cincelada con motivo de hojas y flores.

    Hoja alemana, marca Arbolito, moderna, con botón facetado.

    Francisco García Janko reside en Argentina desde 1985. Aquí asimiló a su oficio los gustos criollos. Elabora piezas para coleccionistas y entendidos. Sus obras se han subastado en diversas ocasiones. En 1996 obtuvo el Premio Adquisición de la entonces Secretaría de Cultura de la Nación, en la Feria Internacional de Artesanías realizada en la ciudad de Córdoba.

    Base: u$s 1.300.-

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    Freno de copas.

    52. p. ferreyra

    Provincia de Buenos Aires.
    Fines del siglo XIX o principios del XX.

    Plata y hierro. Medidas. Ancho: 18 cm. Diámetro de la copa: 8,6 cm.

    Freno tipo candado, de hierro, con pontezuela rígida también de hierro y copas de plata punzonadas por P. Ferreyra (una de ellas, restaurada).

    Se conocen algunas piezas criollas “firmadas” por este platero; como lo indica Adolfo Luis Ribera en su Diccionario de Orfebres Rioplatenses  [...] podría tratarse de Pedro Ferreyra, censado en Ayacucho en 1902.

    El Museo José Hernández también posee con su marca, dos rastras y un cuchillo.

    Base: u$s 2.100.-

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    par de estribos campana.

    53.

    Buenos Aires, mediados del siglo XIX.

    Plata cincelada y fundida, y cuero. Medidas. Alto: 22,5 cm. Abertura: 8,3 cm. Largo caña de los pasadores: 12,5 cm.

    Par de estribos con sus faldones cincelados sobre la lámina de plata batida con diseño de hojas y flores, y una reserva sin uso al centro. Los brazos se elevan y rematan en un ojo fundido, de gran belleza, y hacia abajo se prolongan más allá del faldón. En estos ejemplos tempranos, el faldón aún no ha adquirido la suntuosidad y volumen que alcanzó ya avanzada la segunda mitad del siglo XIX. La pisada u hondón, de forma oval, presenta un diseño calado, clásico.

    Interesante observar las huellas (desgastes) que muestran su uso a lo largo del tiempo. Las estriberas de cuero, con pasadores chatos y florón central.

    Base: u$s 2.800.-

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    manta novohispana.

    54.

    Nuevo México, Estados Unidos.
    Fines del siglo XIX.

    Lana de oveja. Medidas: Largo: 163 cm. Ancho: 99 cm. Flecos: 4 cm.

    Tejido en lana de oveja, con guardas transversales de rombos con ensanchamientos geométricos. Se trata de una antigua manta de uso ecuestre, decorada con los colores primarios (blanco natural de la oveja y negro, el que fue reemplazado en el tejido por un azul muy oscuro), adaptando un diseño que  probablemente deviene del llamado Sarape de Saltillo: el “reloj de arena” que aquí está repetido para formar
    los rombos, herencia que se fortaleció hacia 1860.

    Si bien las formas ornamentales nos orientaban en principio hacia un textil navajo, fue la opinión de la experta mexicana Marta Turok Wallace, que orientó definitivamente nuestra catalogación. Si bien indicó que el estilo de bandas alternadas de franjas sólidas y diseños puede ser de Rio Grande o Navajo —hubo mucho intercambio entre los tejedores, nos dijo—, y que también el uso del motivo dominante de reloj-de-arena se encuentra en ambos, el elemento que define su filiación es el acabado con flecos, ausente en la textilería navajo.

    La prenda fue confeccionada en un telar de origen criollo, propio de la tradición conocida como “Río Grande”, protagonizada por los hispanoamericanos de Nuevo México. Son los novohispanos que llegaron en los siglos XVII-XVIII.

    Agradecemos la información brindada por Marta Turok Wallace, antropóloga mexicana, experta en textiles tradicionales. Directora del Centro de Investigación, Documentación e Información para la Enseñanza de la Artesanía, Instituto Nacional de Bellas Artes de México.

    Base: u$s 3.000.-

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    faja mapuche.

    55.

    Oriunda  de la actual  provincia de La Pampa, Argentina.
    Primera mitad  del siglo XX.

    Hilo  perlé. Medidas: Largo: 178  cm. Ancho: 7 cm. Flecos:  17 cm.

    Notable faja “pampa” confeccionada en hilo perlé —algodón mercerizado—, tejida con la técnica de urdimbre complementaria o doble faz. La excelencia del tejido en armonía con su riqueza ornamental nos sitúan frente a una pieza con destino de colección.

    En el centro de la misma, la leyenda “PABLO AGUIRRE” (su propietario original, sin duda) y a uno de sus laterales, la representación de coníferas y cérvidos. En el extremo opuesto aparecen tres espigas de trigo, una escena probablemente ritual con dos personajes —uno a caballo y el otro a pie (¿un ser mitológico, con sombrero y cola?) ejecutando un instrumento de viento— y luego, una estrella estilizada y un “cabezudo”.

    La faja concluye en flecos muy finos, cada uno formado por dos hilos retorcidos.

    Base: u$s 2.000.-





  • LILIANA BALLOTA PARDEILHAN

    La maestra tejedora Liliana Ballota Pardeilhan, oriunda de Azul, aprendió el oficio luego de egresar como maestra de Artes Visuales en su ciudad. Interesada por la magia del tejido recorrió la región bonaerense tras la guía de expertas tejedoras y al fin, se vinculó con los museos dispuesta a aprender estudiando las viejas prendas del pueblo mapuche. Hoy conoce el oficio de memoria; una enfermedad le ha afectado la vista y trabaja a pura sensibilidad y experiencia. Presentamos aquí dos hermosas manifestaciones de su acabado arte; ambas infrecuentes en el mercado del coleccionismo y el tradicionalismo.



     
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    Poncho de argolla.

    56. liliana ballota pardeilhan (Azul, 1954)

    La Plata, Argentina.  Contemporáneo.

    Lana de oveja hilada a mano y teñida. Medidas: Largo: 170 cm. Ancho: 132 cm. Flecos de 8 cm.

    Infrecuente. Poncho de argolla (u ojo de buey), de un paño, con flecos estructurales, elaborado en telar vertical mapuche (witral) mediante un tejido llano, y luego teñido. La calidad de su tejido nos indica también el tiempo y la pericia aplicada en el hilado a huso.

    La prenda  fue confeccionada en color crudo, y una vez terminada,  se la anudó siguiendo un ritmo —desde
    tiempo inmemorial se lo hizo colocando una piedra que luego envolvían con la tela del poncho y ataban con cintas—  para luego ser teñida con un colorante natural. Una vez retiradas estas ataduras, donde ellas estaban, quedaba la huella del color original formando un aro o anillo, el de mayor tamaño envolviendo la boca del poncho.

    Base: u$s 3.800.-

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    Cojinillo o Chañuntuko.

    57. liliana ballota pardeilhan (Azul, 1954)

    La Plata, Argentina.  Contemporáneo.

    Lana de oveja hilada a mano y teñida. Medidas. Largo (sin flecos):  91 cm. Ancho: 54 cm.

    En el apero de montar mapuche, el pellón o chañuntuko tiene una particular relevancia. Nacido al parecer como un pelero, cuando cambió su función hace ya largo tiempo, ganó en prestancia y belleza. El cuerpo central —o base— es el de una matra, sobre la que se han fijado los abundantes y vistosos flecos.

    En este ejemplar, su color central es el rojo, el que juega con el gris y el borravino en una explosión cromática. Para el pueblo mapuche este cobertor de la montura  también tiene una gran carga simbólica. Sus colores transmiten una potencia que en el caso especial del chañuntuku se combina entre hacedoras y usuarios. Para la mujer araucana el rojo es sinónimo de fertilidad, en tanto que para el hombre, rojo siempre es valentía, coraje de un guerrero.

    Según la mirada de algunos estudiosos, el chañuntuku también posee un poder mágico que permite espantar (o atrapar) a los malos espíritus, arrojándoles la prenda por encima en tanto se pregona una oración especial…

    Base: u$s 2.000.-

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