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ARTE

PARA UNA ANTOLOGÍA

La mort de Cléopâtre. Circa 1818.


Óleo sobre tela, medidas 27,4 x 37,3 cm. Inscripción en el reverso: “La mort de Cléopâtre / Octobre 1818/ Concours d’esquisses peints / Pierre Narcisse Guérin / 1774-1833”. Obra en excelente estado.


El 7 de abril de 1816, la asamblea de profesores registrados resolvió establecer concursos de composición, de pintura y escultura, en los meses de febrero y octubre para los alumnos de la École des beaux-arts, institucionalizada aquel año (1). Estos concursos de composición histórica fueron centrales en la enseñanza académica, para el proceso de la consolidación de las normas de una obra de arte en los géneros altos, en especial de la pintura de historia. Integraban la secuencia de certámenes con el Prix de Rome y el de paisaje histórico.


El de bocetos se trataba de un desafío singular, interno para los alumnos admitidos en los talleres académicos, al competir durante un tiempo preciso ejecutando en el lugar del asunto que les tocaba en suerte, sin saberlo previamente. Este sistema no solo implicaba poner en juego las habilidades técnicas y creativas sino también la formación intelectual, ya que se consideraba la correcta iconografía, así se validaban también el conocimiento previo de las fuentes literarias y el de la tradición pictórica. Casi la totalidad de los asuntos elegidos trataban episodios de la Antigüedad greco-romana, al igual que con el Prix de Rome. Los bosquejos permitían calibrar la vitalidad creativa, la espontaneidad y la imaginación del artista en formación. Desde luego, esto no implicaba la búsqueda estética en lo inacabado, aunque se presentase la indeterminación de las figuras secundarias en el pequeño formato, siempre el asunto debía estar claramente legible para su comprensión inmediata por el espectador.


Raymond Quinsac Monvoisin había iniciado su formación con Pedro Lacour, un maestro de su ciudad natal, Bordeaux. La muerte de este en 1814, lo impulsó a formarse en París, probablemente desde 1815, ya que se encuentra activo como alumno de Pierre-Narcise Guérin (1774-1833) a comienzos de 1816. Se trataba de uno de los maestros más prestigiosos de su tiempo a la par de su propio maestro Jean- Baptiste Regnault (1754-1829) que continuaba activo, y de los discípulos predilectos de Jacques-Louis David (1748-1825), Anne-Louis Girodet (1767-1824) y el barón Anne-Louis Gros (1771-1835), este último de la misma generación del barón Guérin. Fue justamente Jacques-Louis David el que estableció el concurso de bocetos entre sus alumnos, modelo propuesto luego por sus discípulos de llevar a cabo en la enseñanza oficial. David, por entonces, se encontraba en el exilio en Bruselas, sin aceptar el perdón de los borbones retornados al poder.


Monvoisin ingresó a la École des beaux-arts el 9 de marzo de 1816, y desde sus inicios estuvo estrechamente ligado a Guérin, tanto estilísticamente como en su protección en los primeros pasos en la carrera. Al asumir Guérin como director de la Academia en Roma gestionó que se le otorgase la pensión a Roma, sin este paso era muy difícil luego abrirse paso en los encargos, a pesar de haber salido nuevamente segundo en el correspondiente concurso de 1820, con un óleo bien logrado en el estilo de Guérin, Aquiles reclama a Héctor el premio en los juegos olímpicos. El primer premio fue otorgado a Amable-Paul Coutan, alumno del barón Gros. De esta manera concluía de manera correcta su trayectoria de alumno, al haber obtenido el primer premio en el concurso de bocetos de 1816, con La muerte de Darío. Ambas obras permiten observar el notable desarrollo técnico en pocos años para lograr la elaboración de complejas máquinas pictóricas de escenas de la Antigüedad.


Más si observamos la dureza en la factura en su primera obra destacada, de tema evangélico, Jesús curando al poseso, realizada en 1816, año bisagra, su primer envío al salón anual, actualmente en el museo de Bellas Artes de Burdeos. En estas dos figuras, plantadas delante de un paisaje con ruinas sin profundidad, persiste el estilo de Lacour y de las obras realizadas junto a su hermano mayor en los concursos locales, o en la pintura para las capillas de las iglesias.


En 1816 realiza uno de sus primeros retratos conservados que indica como ya absorbió los nuevos parámetros formales, en particular de la iluminación, que es el sello distintivo de la renovación de Guérin y de su influencia en la primera generación romántica encabezada por dos de sus discípulos Delacroix y Gericault. El primero compartió taller propio con Monvoisin en París por estos años. Se trata del Retrato de Guillaume Bodinier, pintor nacido en Angers – donde se conserva la obra- un condiscípulo del taller de Guérin, muy cercano a este, siguiendo la costumbre de posar como modelos entre los alumnos. Se encuentra firmado con “Pr.” Referencia al Pierre, tal como figura en los registros tempranos de la Academia francesa: Pierre Raymond Jacques.


Esta diferencia con el nombre habitual ha generado confusión con el hermano, que debe identificarse gracias al agregado de “aîné”, el “mayor”, tal como figura en los registros de salón, ya que no logró ingresar a la École y se dedicó a la litografía. Esto se señala para indicar que el nombre colocado en la casa de subastas del boceto es correcto en referencia a la datación; es el nombre con el que figura nuestro pintor bordelés en los archivos de ingreso de su obra en el salón, aunque utilizó el nombre de su acta de bautismo Auguste, al que agregó el Quinsac, referencia al solar familiar en la Gascuña. Es decir que sumo religión y nobleza a su firma de artista, Raymond Auguste Quinsac Monvoisin.


El tratamiento de las sombras puede observarse en una obra que fue posesión de Bodinier, y también de su legado al museo de Anvers. Catalogada como Retrato de hombre a la mesa, debe considerarse en relación con la iconografía de mendigos que luego fue un tema puesto en práctica por los discípulos americanos de Monvoisin. Es de interés porque corresponde al mismo año del boceto histórico que nos ocupa.


En lo que corresponde a los concursos de composición, Monvoisin obtuvo, como se ha mencionado, el primer premio con el logrado La mort de Darius en el llevado a cabo el 19 de marzo de 1816, sin duda se celebró la composición triangular en la escena principal replicada en el fondo de montañas, más el efectivo desarrollo de la secuencia de las pasiones. Aunque olvidado en los estudios sobre el artista (David James, el principal estudioso sobre su obra, no consigna en sus textos estos primeros logros), este éxito inicial fundamenta la consideración de su talento entre sus contemporáneos. Entre los concursantes se encontraban nada menos que artistas con gran impacto posterior como Gericault, Delacroix, Scheffer y Delaroche. Monvoisin se presentó también en el de 1817, pero nos interesa especialmente el concurso de octubre de 1818, cuando Monvoisin desarrolla La muerte de Cleopatra. El boceto realizado se conserva en la colección de la École des beaux-arts, por lo que debe haber obtenido diploma.


En este boceto logra conectar los dos grupos con la figura de la criada agachada, aunque sobresale la luz sobre el cuerpo yacente, las figuras de los romanos son estáticas. Domina la composición un tono rojizo. Presenta con claridad el asunto, pero mantiene la subjetividad de la factura, fundiendo cromática las figuras con el espacio, cuestión que al construir una pintura de historia debería objetivarse, para reforzar la claridad de la representación, acorde al dominio naturalista que permitiese generar la ilusión teatral de tiempo y lugar. De cierta manera, el boceto de composición, aunque puede comprenderse desde la autonomía formal –como boceto de invención-, en muchos casos se trata de una simple fase del proceso de producción de una pintura de historia. El boceto al óleo sobre tela La muerte de Cleopatra, del que nos ocupamos en este estudio, sugiere que Monvoisin desarrolló el asunto ya con vistas a una pintura de gran formato, que desconocemos si concretó. Para eso modificó algunos aspectos de su creación espontánea hacia un mayor dominio del efecto de la escena. Así, el cuerpo muerto de Cleopatra adquiere mayor dramatismo con el brazo caído, la figura de la criada es ahora un triángulo formal en el centro de la escena, que se abre a la lectura alegórica por el gorro frigio, (la derrota de Antonio por las fuerzas de Octavio, marca el fin de la República y abre el paso hacia el Imperio). Las figuras romanas se han modificado para generar una dinámica con la extensión del brazo y la posición de los cuerpos, más próxima a las obras de Guérin como La muerte de Lucrecia. Del mismo modo aparece una mayor elaboración del mobiliario, como de los atributos de la reina de Egipto. Las fuentes literarias sobre el fin de la dinastía Ptolemaica otorgaban al suicidio de Cleopatra con el veneno de una serpiente una gran potencia narrativa. Por eso, ocupa un lugar destacado en la iconografía del arte sobre la Antigüedad, gracias al seductor cruce de erotismo con los últimos momentos de los personajes célebres, más la fascinación creciente de los temas de Egipto desde las campañas napoleónicas.


Sin duda, el boceto de Monvoisin es ejemplar de la escuela de Guérin: ha incorporado desde los dibujos de soldados romanos a la estructura compositiva de los bocetos pictóricos del maestro. Se subraya más esta condición, si comparamos el boceto con otro más tardío de su amigo Bodinier, Mort de Tullus roi d'Albe de 1822.


En el reverso figura, en escritura posterior, el nombre de Guérin, era habitual registrar las obras de composición con el nombre de algún maestro de la academia. Al respecto resulta de interés que el boceto conservado en el archivo de obras de alumnos de la École se encuentre (2) firmado por Regnault. ¿Es probable, que Monvoisin, haya estudiado ese año con Regnault?


Es bien conocida la frase de Diderot, en su comentario al salón de 1767: “¿Por qué un hermoso boceto nos agrada más que un bello cuadro? Es porque se encuentra en el boceto más vida y menos forma.”


Por Roberto Amigo


Notas:

1. Frédéric Chappey. Esquisse école des Beaux-Arts la création des concours de composition en 1816. Revue de l'Art, 1994, n°104. pp. 9-14. Agnès Goudail, Catherine Giraudon, Jean-Michel Leniaud Procès-verbaux de l'Académie des Beaux-arts: 1816-1820. París: Librairie Droz, 2001, p. 300


Lamentablemente no se ha podido consultar, Philippe Grunchec. Les concours d'esquisses peintes, 1816 – 1863. París: Ecole Nationale Supérieure Des Beaux-Arts, 1996, 2 vol. 


2. Por ejemplo, el boceto de Ary Scheffer con Le serment des sept chefs devant Thèbes, concurso de 1817, se encuentra la firma de Girodet-Trioson.


Agradecemos a Roberto Amigo permitirnos reproducir parte de su estudio inédito sobre Monvoisin.


S.O.XVIII-OHMMM


AUTOR/A RAYMOND QUINSAC MONVOISIN

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