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ARTE

Paisaje serrano. Circa 1920.

Óleo sobre tela, firmado. Medidas: 48 x 57,5 cm. Obra enmarcada. La obra fue obsequiada por el artista a una alumna para su boda, en 1923, y siempre se conservó en la familia de ésta.


Radiante paisaje serrano. La paleta es clara; en el cielo, celeste, y en los cerros y el valle, marrones y verdes. Estos grandes espacios de color son atravesados por unas rocas blancas que surgen en el suelo, e igual en forma y color, una nube solitaria en el cielo.


Magnífico registro de las luces y sombras que el sol proyecta sobre unos cerros y su valle, ocultando en la tenue oscuridad azul o irradiando de luz sobre unas rocas blancas que emergen en el paisaje, o sobre árboles, cultivos y laderas de hierba silvestre. Como si describiera esta obra, sigamos la mirada aguda de José León Pagano: “El verde llegó a tener para Malinverno gradaciones de armoniosa calidad. Lo anunció en los paisajes denominados porteños; lo confirmó después holgadamente al pasar de la llanura al tema serrano, de Tandil, de Córdoba. Fue cuando opuso la gama gris al vivo contraste de luz y sombra de los temas asoleados. No puso tristeza nunca en sus cuadros. (...) Veía con mirar claro, con la clara alegría de quien recibe una confidencia en la luz de los árboles, de las viviendas, del espacio infinito”. (1)


Los óleos “Sol de invierno”, perteneciente a la colección del Museo Rosa Galisteo de Santa Fe, y “Últimos rayos” de 1927 (Museo de Arte del Tigre), poseen muy similares características al aquí ofrecido, evidentemente pintados en el mismo sitio. 


Atilio Malinverno (Buenos Aires, 1890 - 1936) fue un pintor de paisajes. “Malinverno fue un perceptivo y no aspiró a otra cosa. No idealizó ni estilizó. Quiso ser verídico” -seguimos leyendo a Pagano. Ligado a las corrientes de búsquedas lumínicas de las primeras décadas del siglo XX, sus paisajes de las sierras argentinas y vastedades rioplatenses son ejemplares del cruce de aquellas estéticas con la posibilidad de un “paisaje nacional”, de una “geografía plástica”, según el feliz término de Romualdo Brughetti. Malinverno supo buscar la “verdad” en el estar frente a la naturaleza, sin que la empatía disuelva las formas de lo representado.


Se formó en la Sociedad de Estímulo de Bellas Artes con Reinaldo Giudici, Ernesto de la Cárcova y Eduardo Sívori. En 1910 participó en el Salón Internacional del Centenario. En 1919 realizó su primera muestra individual en el Salón Castellani, en Rosario, continuando con otras en Buenos Aires, en la Asociación Amigos del Arte (1928) y el Salón Witcomb (1930). Ganó numerosos premios, entre ellos el Premio Estímulo del Salón Nacional en 1927. Su obra está representada en el El salón de Pintores y Pinturas Argentinas del Bicentenario, o salón azul de la Casa Rosada, y entre otros museos, en el de Artes Plásticas Eduardo Sívori, en el de Arte Hispanoamericano Isaac Fernandez Blanco, en el Rosa Galisteo de Santa Fe, en el de Artes del Tigre y en el Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires.


Notas:

1. José León Pagano: El arte de los argentinos. Buenos Aires, ed. del autor, 1938, vol, 2, pp. 321 a 324.


S.O.H-XII

DILM

AUTOR/A ATILIO MALINVERNO

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