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LIBROS ANTIGUOS

CATÁLOGO Nº 9

LOAS A LA RECONQUISTA DE BUENOS AIRES Y A LOS PATRIOTAS DE MAYO DE 1810

El Observador Americano // a sus compatriotas.  // (Bigote) // (Texto:) Ciudadanos de Buenos Ayres: vuestras heroycas accio- // nes os han merecido el renombre de héroes invencibles; ellas // os han franqueado el templo de inmortalidad, donde se- // réis la gloria eterna de vuestra madre patria. Vosotros // quando no erais en la idea de los europeos sino menos que // hombres, hicisteis temblar 12.000 formidables  enemigos:  // sus huestes aguerridas, victimas de un valor que despre- // ciaban, no tubieron (sic) esfuerzo sino para implorar vuestra // clemencia. […] En Buenos Ayres: imprenta de niños expósitos, año de 1811.


Raro. In 4º, 4 pp. Encuadernación en pasta española; lomo en cuero con títulos dorados. Zinny, n. 22, p. 63, lo fecha el 10 de julio de 1811. Furlong, n. 2483. Enrique Peña, por su parte, documenta un perió- dico titulado “El Observador  Americano”, aunque éste vio la luz entre agosto y noviembre de 1816, siendo su redactor el Dr. D. Manuel Antonio de Castro, quien también publicó en 1820 un texto escrito “por un ciudadano vecino de Buenos Aires a otro del interior”. Sobre la autoría del impreso ofrecido, no hemos podido develar la incógnita en los diccionarios de seudónimos editados por Lepoldo Durand y por Mario Tesler. Bajo el mismo seudónimo el jueves  14 de febrero de 1811 se publica en la “Gazeta de Buenos – Ayres” una carta dirigida a su editor. De pluma ágil y profundos conocimientos históricos aquel autor anónimo refuerza su convicción sobre los derechos ciudadanos y sus compromisos ante la libertad en peligro.


“El Observador Americano  a sus compatriotas”  fue editado poco después de la gesta de mayo, pues en su texto se advierte una sentida queja por el enemigo (el Emperador Napoleón) que oprime al Monarca español caído en desgracia, y por la conducta de  la Junta  Central (de Sevilla) y la de Regencia. Dirá sobre las nuevas autoridades españolas —Consejo  de Regencia de Cádiz— que han llegado al descaro hasta de “(…) mandaros un hombre, que habiéndose presentado con la calidad del virrey (Elìo) en un tono de majestad ha declarado, ya sin fuerzas para destruir el gobierno que habeis formado, trata de conseguirlo por medio de sus iniquos partidarios, que viven, y comen con nosotros. Este hombre (Elío) nacido no de madre humana, sino de las más duras, é inaccesibles rocas, á pesar de ver arder ya la hoguera en que va á ser extinguido para siempre su orgullo, y altanería, no medita sino crueles, y bárbaros con que dar cumplimiento a su misión”. Finalmente  dice: “La declaración de que va injusta, y bárbara que acaba de haceros un español (Elío) debe poner alerta vuestra vigilancia, y alarma vuestro valor”.


En el texto también se reivindica  el espíritu de la revolución emancipadora, y saca a la luz  la trascendencia de un gobierno popular;   ejercicio de la soberanía —asegurará—, con el deseo de ser hombres libres… Aunque promueve el gobierno de la libertad “mientras el trono de España no vuelva a ser ocupado de su legítimo señor”. Su autor también elogia el heroísmo de los hombres del Río de la Plata y el acierto de sus determinaciones, así en el orden institucional como en lo que hace a la libertad personal.



LMM

ITEM 19


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