• Consultar

    Cama luso rioplatense republicana.

    Cama de dos plazas, con su respaldo coronado con un par de volutas y un penacho central, todo tallado con roleos, motivos vegetales y rocallas, y tres tableros tapizados con tela posterior, a reemplazar. El faldón anterior es liso. La cama se apoya sobre cuatro "patas de cabra" que replican simétricamente hacia lo alto.
     
    El tablero ricamente tallado alude al estilo José I, cuyo epicentro temporal se ubica en el tercer cuarto del siglo XVIII. Lo apreciamos aquí en un claro ejemplo de transición con el uso de ornatos barrocos mezclados con elementos rococó. La madera -¿viraró?- fue tallada y teñida en tono oscuro.
     
    Sus líneas curvas aluden a lo más excelso de aquellos estilos que llegaron a América desde el siglo XVII y sobrevivieron en el tiempo hasta el siglo XIX. Aquí los encontramos aún vigentes en un taller argentino, donde los gustos brasileños se ensamblaron con los virreinales hispánicos en una fiel confluencia.
     
    El mobiliario rioplatense disfrutó de las obras que venían del Brasil, y con la radicación de maestros ebanistas de aquel origen -en realidad, formando parte de una corriente de profesionales especializados en distintos oficios que llegó a Buenos Aires desde el siglo XVIII- las sustituyó con producciones locales, no tan finamente elaboradas como las que nacían en las manos de aquellos, aunque sí logrando una impronta local, más sencilla.
     
    Medidas. Alto de la cabecera: 163 cm. Ancho: 170 cm. Largo: 215 cm.
     
    Argentina, mediados del siglo XIX.
     
     
    Bibliografía consultada:
    Sara Bomchil - Virginia Carreño: El mueble colonial de las Américas y su circunstancia histórica. Buenos Aires. Editorial Sudamericana. 1987.
     
    María Campos Carlés de Peña: Un legado que pervive en Hispanoamérica. El mobiliario del Virreinato del Perú de los siglos XVII y XVIII. Ediciones El Viso. Madrid. 2013.
     
    Adolfo L. Ribera y Héctor Schenone: Mobiliario. En "El arte lusobrasileño  en el Río de la Plata”. Buenos Aires, Museo Nacional de Arte Decorativo, 1966.
     
     
    Alfredo Taullard.: El mueble colonial sudamericano. Ediciones Pueser S.A. Buenos Aires. 1947.
     
    J. Wasth Rodrigues: Mobiliario. En "As Artes Plásticas no Brasil". Rio de Janeiro, I. Larragoiti, 1952.

    OSLM

  • Consultar
    Certificado

    Puerta virreinal del noroeste argentino

    Puerta de una hoja con tableros -cuatro perimetrales y tres en su interior-, los que han sido decorados con molduras, y en dos de ellos con un bajo relieve en toda su periferia.
     
    Presenta sus bisagras -los viejos goznes- forjadas en hierro.
     
    Fabricada en una carpintería del Noroeste argentino, lleva la impronta de las aberturas rurales en uso en España entre los siglos XVI al XVIII, con su fortaleza y sencillez como signos distintivos.
     
    Aquí la presentamos como una escultura, montada sobre un pedestal. Bella, sobria, encierra mil secretos para compartir entre amigos en su nueva morada.
     
    Sobre las puertas coloniales, escribió Nadal Mora, son pocas las que quedan, "(...) y se hallan por lo general muy mal tratadas por tantos años pasados por ellas y más aún por el poco amor de sus poseedores hacia esas reliquias del tiempo de los virreyes; mutiladas, despintadas, con agregados y a veces sin herrajes de época, el transeúnte no puede menos de detenerse ante ellas y hacer instintivamente comparaciones. Muy frecuentemente son ellas el último recuerdo visible de la antigüedad de esas casas, cuyas fachadas se hallan muy transformadas." (1)
     
    Medidas. Alto: 152 cm. Ancho: 72 cm. Alto total, incluido el pedestal: 170 cm.
     
    Noroeste de Argentina.
     
    Bibliografía consultada:
    Juan Kronfuss: Arquitectura colonial en la Argentina. Buenos Aires, Ed. E.R.A., 1980.
    Vicente Nadal Mora: La arquitectura tradicional de Buenos Aires. Buenos Aires, Ed. Nadal Mora, 1977.

    HOM

  • Consultar
    Certificado

    Arqueta o bargueño de viaje

    Precioso trabajo de talla en un mueble contenedor itinerante. Decorado con diseños de origen probablemente celta, la arqueta posee características especiales: al verla cerrada, en principio uno piensa que su interior se encuentra sin divisiones y que sólo se levanta su tapa. Pero también posee su cara anterior rebatible, la que al inclinarse permite abrir cinco pequeños cajones ubicados frente a dicha apertura. La tapa facilita el acceso a otro compartimento, el más grande de todos. (...)

    Sudamérica o España, siglo XVIII. Medidas. Alto: 39 cm. Frente: 50 cm. Profundidad: 35 cm. 

    BHMM

Volver a arriba